Lausana y la historia olímpica
Publicado en Marzo 28, 2011
Es una de las ciudades más pintorescas de Suiza. Sede del Comité Olímpico Internacional desde fines del siglo XIX, conserva como un tesoro las memorias de todas las ediciones de los Juegos.

Lo más impactante del casco histórico de Lausana es su imponente catedral gótica de casi ochocientos años. Conocida también como la “Catedral de Norte Dame”, su torre está coronada de espirales y en el interior, se preservan frescos y esculturas que han logrado sobrevivir a toda clase de vicisitudes históricas.
A medida que uno deja el centro, la Lausana moderna asoma por todas partes, aunque sin perder el encanto de sus típicos edificios con tejados color terracota. Poblada por unos 130 mil habitantes, es la quinta urbe más importante de Suiza y se encuentra a 66 kilómetros de Ginebra, ciudad con la que comparten el idioma francés y la vista al magnífico Lago Leman.

La ciudad olímpica
Más allá de sus atracciones a primera vista, la singularidad internacional de Lausana está dada, desde 1894, por su condición de sede del Comité Olímpico Internacional.
La ciudad también alberga el Museo Olímpico, interesante exposición permanente que recupera personajes, anécdotas y objetos de todas las ediciones de los Juegos Olímpicos. Con audioguías disponibles en varios idiomas, el recorrido incluye desde las antorchas oficiales de cada sede a piezas de la Grecia clásica que detallan los antiguos hábitos de los atletas atenienses (así, por ejemplo, se exhiben los enseres que usaban los deportistas para untarse aceite de oliva).

Estocolmo 1912, Amberes 1920, Ámsterdam 1928. Como un virtual túnel del tiempo, la historia de los Juegos se revive en cada sede mezclada indefectiblemente con la historia y la política mundiales. Así, en la sección de los Juegos de Berlín 1936 se recuerda al mítico Jesse Owen, atleta estadounidense de raza negra cuya exitosa participación supuso un cimbronazo al racismo hitleriano.
La Guerra Fría, los Juegos de Seúl (1988) y Barcelona (1992), las competencias y los datos más insólitos completan una vasta e interesante colección que llega hasta los Juegos de Pekín 2008.




















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