Sudáfrica en un tren de lujo
Publicado en Marzo 21, 2010
“The Blue Train” es una de las maneras más recomendables de descubrir Sudáfrica. Entre Pretoria y Ciudad del Cabo, el trayecto permite disfrutar de paisajes increíbles y muchos placeres a bordo.

Son más de 1600 kilómetros. El tren parte de Pretoria y, con destino final hacia Ciudad del Cabo, recorre el interior sudafricano en una especie de línea diagonal a través de la cuál es posible observar paisajes magníficos.
Además de la sabana, por las ventanas de este ferrocarril de lujo los pasajeros pueden ver extensos viñedos en el valle de Hex, ondulaciones de colores muy vivos cerca de la cordillera de Witteberg, la mina de diamantes en Kimberley y un sinfín de escenarios naturales que muestran otra faceta de Sudáfrica, más allá de su lado salvaje. Aunque el “Blue Train” tiene servicio ininterrumpido durante todo el año, se aconseja abordarlo en verano.

Entre Ciudad del Cabo y Pretoria, hay algunas ciudades que vale la pena conocer. La más importante del camino es Bloemfontein, “tercera capital” del país (por ser sede del Poder Judicial). En esta metrópoli de 600 mil habitantes, los amantes del rugby no deberían dejar de visitar el Cohet Visser Rugby Museum. La ciudad cuenta también con un enorme zoológico y un impresionante jardín de orquídeas.

Lujo a bordo
Paisajes aparte, el “Blue Train” es un viaje en sí mismo. Dotado de todas las comodidades y con un servicio gastronómico de primera línea (se puede elegir desde platos locales hasta comida kosher o vegetariana), los viajeros disponen además de suites amplias diseñadas predominantemente en madera.
En este auténtico tren-hotel, incluso se puede contar con un mayordomo propio y el viaje será aún mejor. La travesía dura aproximadamente 27 horas.
Texto. Andrés Bacigalupo
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Mucho por descubrir en Johannesburgo
Publicado en Febrero 27, 2010
Desde naturaleza salvaje hasta museos de fotografía y mercados al aire libre, la ciudad más importante de Sudáfrica se prepara este año para recibir a millones de personas que la descubrirán por primera vez.

A priori, resulta difícil describir a la urbe más poblada de Sudáfrica sin caer en generalizaciones. Johannesburgo (”Jozi” o “Joburg”, según las abreviaturas amigables de los sudafricanos) es una ciudad enorme, de grandes contrastes económicos y culturales.
Es, por empezar, la única ciudad del país dónde podrá escuchar los 11 idiomas oficiales. Exceptuando el inglés, las lenguas más importantes son el zulú, el xhosa y el afrikáans (derivado del holandés de los primeros colonos).

Con esta increíble coexistencia de culturas, no resulta raro que Johannesburgo haya sido la cuna del Apartheid. Mucho tiempo después, fue también el lugar desde dónde se gestó el movimiento para derrocarlo. En Soweto, emblemático suburbio de la ciudad, hoy puede visitarse, precisamente, el Museo del Apartheid.

Museos, mercados y animales
Aunque dueña de una historia singular, Johannesburgo no se agota en los vestigios de su pasado. Es una ciudad moderna, interconectada por autopistas y con cierto sello americano en el diseñó de sus centros comerciales y parques temáticos.
Algunos de los sitios que vale la pena recorrer son el Museo de Fotografía de Bensusan, el Parque de Serpientes de Hartbeespoort y el mercado popular de Mai Mai, ecléctico bazar que reúne desde antigüedades hasta medicinas naturales con recetas que, dicen, son milenarias. Otra opción para salir de compras es el Bruma Flea Market.
Por último, el tour ineludible para cualquier turista que llegue a Johannesburgo es adentrarse en el entorno salvaje del Parque Nacional de Kruger. Ubicado a cuatro horas de la ciudad, constituye una de las reservas naturales más importantes de todo el continente. Además de animales exóticos como rinocerontes negros e impalas, el parque garantiza una diversidad que todos querrán comprobar con sus propios ojos: casi 2 mil especies de plantas, 114 tipos de reptiles y 500 clases de aves.

La experiencia de Johannesburgo resume el recorrido vertiginoso por una ciudad cosmopolita y el descubrimiento de paisajes naturales estupendos.
Texto: Andrés Bacigalupo
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África se sube a la pasarela
Publicado en Julio 20, 2009
Diseñadores pioneros como Azzedine Alaia abrieron el camino en los ´80. Ahora, el continente busca dejar su impronta en nuevos medios y colecciones.

La historia de la moda incluyó desde siempre las influencias y “préstamos” estilísticos que viajaron de un continente a otro a lo largo de los siglos. Pero también es cierto que muchas veces la procedencia de esos aportes no fue del todo reconocida.
Algo podría estar cambiando en el mundo de la alta moda con la llegada de la revista Arise (con Naomí Campbell en la portada del primer número) y el creciente éxito de algunos creadores africanos.

El camino no es nuevo. Azzedine Alaia, hoy reconocido por vestir a Carla Bruni y a Michelle Obama, viajó de su Túnez natal hacia París a fines de los ´50. Su talento y los años hicieron el resto. Alaia proporcionó cortes magistrales y tejidos únicos para reforzar el glamour de su noble clientela: la realeza europea y hasta mitos del cine como Greta Garbo.
El tunecino conquistó además con sus exclusivos diseños en calzado y se ha asociado con Sophie Albou en el lanzamiento de algunas líneas de ropa masculina, tal como les contáramos meses atrás en MV Experiencias.
Hoy, sin personalidades excluyentes, la moda del continente africano aparece en las firmas del nigeriano Duro Olowu y de Ozwald Boateng, nacido en Ghana. También suena el nombre de Lazare Chouchou, de Gabón, cuya inventiva (algo extravagante) fascinó a los franceses en la Bienal de Diseño de Saint-Ettiene 2002.

El otro dato significativo de la moda del continente negro es la realización de la primera Semana de la Moda de Johannesburgo, en Sudáfrica. Un evento que previsiblemente se potenciará el año próximo, cuando la Copa Mundial de Fútbol atraiga todas las miradas hacia ese país.
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Texto: Andrés Bacigalupo
África suya: la artista del apartheid
Publicado en Diciembre 31, 2008
Hija cultural del apartheid en Sudáfrica, desde dónde emigró a Holanda, Marlene Dumas conquista las galerías de arte del mundo entero con sus rostros y retratos.

Marlene Dumas nació en 1953 en Sudáfrica y creció respirando el hostil clima discriminatorio del apartheid, en una sociedad que había llevado la separación racial hasta un límite inédito.
Es inevitable situar a Dumas en su contexto pero también sería algo injusto encasillar su obra en una sola temática. “En el centro de su obra se encuentran también la maternidad, la perversidad y el amor. Y todos estos temas están tratados desde un cierto prisma de violencia..”, dice un crítico sobre ella.

Considerada entre las mejores 100 artistas plásticas del mundo actual, Dumas viene cosechando reconocimientos por todo el globo. En 2007, su colección Broken White, compuesta por 250 obras, deslumbró a los asistentes al Museo de Tokyo. En este año que termina, un suceso similar la acompañó en su desembarco en el célebre MOMA de Nueva York.

Texto : Andrés Bacigalupo
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Marlene en Saatchi Gallery
Theron, belleza y talento
Publicado en Octubre 29, 2008
Nació en Sudáfrica, deslumbró en Europa y conquistó Hollywood. Con 33 años, Charlize Theron, la mujer viva “más sexy” del mundo según una revista, está más vigente que nunca.
La salida desde su natal Sudáfrica (nació allí en Benoni, el 7 de Agosto de 1975) fue un éxodo paulatino. Antes de EE.UU, las pasarelas de Milán fueron su segundo hogar. Su modelaje en la adolescencia le había deparado el primer gran premio de su vida: un concurso que consistía en desfilar en aquella ciudad italiana.
Fue el primer pasaporte hacia una larga serie de sucesos. Su innegable belleza, bien llevada gracias a un carisma que es sensualidad pura, todavía siguió reservada para los pocos que la conocían hasta antes de la década del ´90.
Su lanzamiento al “gran público” llegaría con la publicidad de Martini, un spot en el que la rubia entrecruza miradas fatales con un hombre y que concluye con su corto vestido deshilachándose hasta muy debajo de su cintura, con los resultados esperables.
Pese a que Charlize “la actriz” hoy reniega un poco de su paso por el mundo fashion, también recuerda que ésa fue su puerta de entrada a Estados Unidos en general y a Hollywood en particular. Si por un lado, el aviso de Martini popularizó su figura y su imagen, por otro lado le sirvió a la actriz para sustentar una tranquilidad económica que le permitiría sostener (como diría años más tarde en varias entrevistas) su etapa pre cinematográfica que la llevaba “de casting en casting”.
El último requisito que le pidió Hollywood antes de concederle una entrada irrestricta fue la moderación de su acento afrikáner*. Charlize no se echó atrás: tomó unas cuantas clases de acentuación e interpretación y solucionó el inconveniente.

Los años le darían la razón al manager John Crosby, quién descubrió a Theron mientras la sudafricana discutía en la ventanilla de un banco de California.
El Oscar a la mejor actriz llegó por su actuación en Monster (2003), dónde caracterizó a una asesina en serie. Fue el corolario perfecto para el talento acumulado en otros filmes; Theron venía de actuar en El Abogado del Diablo (1997), Celebrity (1998), Hombres de honor (2000) y La Maldición del Escorpión de Jade (2001), por nombrar sólo algunas de sus películas.
Tres décadas y tres años de tanto talento y tanta belleza la han convertido en la combinación perfecta entre juventud, belleza y promesa. Como nos tiene mal acostumbrados, siempre esperamos poco más de Charlize.
* El afrikáner es una lengua derivada del holandés que hablaban los primeros colonos europeos de Sudáfrica. Mezcla vocablos ingleses, alemanes y zulúes.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Shiraz, la uva de los “nuevos mundos”
Publicado en Octubre 11, 2008
Envuelta primero en un origen misterioso, la uva shiraz (o syrah) renovó calidad y fama en tierras lejanas a Europa. Australia, Sudáfrica y América la hicieron propia. Y todos celebramos sus inconfundibles aromas frutales.
A la hora de enumerar las virtudes y texturas de un Shiraz (o Syrah), los expertos suelen mencionar una lista un tanto extraña (o ecléctica) de aromas. Junto a su tradicional dejo de frutos del bosque (grosellas, ciruelas, arándanos), los sommellier hablan de tapenade (pasta porvenzal a base de aceitunas), panceta, tonos ahumados y hasta notas de chocolate y café.
La regla, sin embargo, es que los syrah jóvenes sean más bien frutales y hay cierto consenso entre los enólogos en que su aroma predominante sea a violetas.
Aunque se creía originaria de la antigua Persia (Irán) y otras teorías atribuían su procedencia al valle francés del Ródano, la uva shiraz o syrah* certificó una identidad algo más ambigua cuando una técnica de ADN ideada por la Universidad de California derribó las dudas. La uva no procede del mundo árabe ni de Francia sino que es un cruce accidental ocurrido naturalmente entre dos variedades menores de los Alpes: la mondeuse blanche y la dureza.
Así, la ciencia le quitó a la uva su pasado de leyenda. Pero el tiempo y las vicisitudes de los hombres corrieron a su favor. La expansión de los vinos syrah por el mundo enriqueció sus distintas variantes y convirtieron a lugares como California o Australia en nuevos paraísos de la especie.
El periodista especializado Harold Heckle (miembro del Circle of Wine Writers de Reino Unido) tiene pocas dudas al respecto. “La mejor manera de estudiar toda la variedad de esta uva es probar el abanico de vinos de Penfolds“, dice el experto. Y su mención a la más famosa bodega australiana incluye un particular elogio para el Kalimna Bin 28.
¿Cómo es que el gigante de Oceanía se convirtió en un insospechado y prolífico productor de vinos y en virtual sinónimo de la uva shiraz? Aquí, la historia y la leyenda se entrecruzan otra vez. Pero parece probable que la naciente aristocracia australiana del siglo XVIII se decidió por iniciar sus propios viñedos cuando las dificultades de la importación comenzaron a revelar un gusto amargo en la copa. Sucede que por aquellos tiempos, un barco proveniente de Europa demoraba meses y las peripecias de la travesía terminaban por arruinar los vinos.
La syrah y sus característicos tonos frutales conocieron otros “nuevos mundos”. En EE.UU, su cultivo se difundió especialmente en California. La cepa también se ha adaptado perfectamente a todo el hemisferio sur, desde Sudáfrica a Chile. Y en la Argentina, el clima óptimo para su cultivo -que requiere una atenta manipulación de los sarmientos, entre otros cuidados- es el Valle de Tulum, en la provincia de San Juan.

Vino de “nuevos mundos”, de color oscuro y con aroma a grosella, el Syrah es un acompañante ideal de quesos duros, carnes rojas suaves y pastas. Un vino amable y sabroso cuyas inconfundibles notas de frutas rojas armonizan con momentos de ocio e informalidad.






















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