Un valle, muchas uvas
Publicado en Mayo 12, 2009
De todas las regiones vitivinícolas de Mendoza, el Valle de Uco posee la singularidad de un clima apto para distintas cepas. Cerca de 8 mil viñedos dan color y sabor a un paisaje estupendo que produce vinos de alta gama.

El éxito de los vinos argentinos en el mundo, incluso en un mercado relativamente exigente como el europeo, ha puesto al Valle de Uco (provincia de Mendoza) en la mirada de muchos extranjeros. Sobre todo, luego de que la prestigiosa publicación inglesa Decanter elogió al Domaine Jean Bousquet Malbec Reserva 2007, un tinto originario de esta región mendocina.
El enólogo de esta revista británica destacó los tres varietales que conforman el vino (Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon) y sus apreciables notas de “cereza y coco” en la nariz, así como su presencia de madera.

Ciertamente, el Valle de Uco viene consolidándose como una región productora de vinos Premium y su secreto, aseguran los expertos, se halla en la exitosa combinación de factores ambientales, capaces de potenciar las cualidades de la vid y aún de permitir el cultivo de algunas cepas poco comunes en el resto de la provincia, como la Pinoit Noir.
Ubicado a 100 kilómetros de la ciudad de Mendoza, el Valle de Uco tiene una altitud que oscila entre los 900 y los 1200 metros sobre el nivel del mar. Sus principales ciudades son San Carlos, Tunuyán y Tupungato.

“Secretos” de la naturaleza
Los ríos y arroyos del Valle de Uco contienen un agua más pura (en el sentido de que contiene menos sales) que en otras regiones y las temperaturas que propicia la altura inciden en la mejor calidad de las uvas. Éstos son algunos de los secretos que la naturaleza le ha regalado a esta magnífica región mendocina.
Claro que la “obra” de la naturaleza es mucho más evidente en los encantadores paisajes del valle, con su mágico contraste de colores entre la nieve de la alta montaña y el intenso verde de las vides, que se reparten entre unos 8 mil viñedos.
Todo esto ha repercutido en una amplia oferta de cepas. Con distinta proporción, el Valle de Uco produce Malbec, Semillón, Merlot, Pinoit Noir, Chardonnay y Syrah (o Shiraz).
Quienes busquen un destino para disfrutar con todos los sentidos, no tendrán que pensarlo dos veces.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más: Bodegas en el Valle de Uco - Vinos de la Patagonia - Vinos de Cafayate
Mar, vino y montaña: otro paisaje australiano
Publicado en Marzo 10, 2009
La costa de Shoalhaven, a sólo 2 horas de Sydney, se ha convertido en una región muy rica en viñedos. Asesorada por la enóloga Michelle Crockett, Crooked River es una de las bodegas “estrella” de la zona.

Cabernet Sauvignon, Chambourcin, Chardonnay, Arneis, Albariño, Zinfandel, Riesling, Sangiovese, Sauvignon Blanc, Semillón y Verdelho. Aunque Australia viene ganando fama por su uva “Shiraz” (o syrah), algunas bodegas se jactan de brindar un sólido abanico de cepas. Ese es el caso de Crooked River que, bajo las riendas de la enóloga Michelle Crockett, ha sido reconocida internacionalmente.
Pero acaso lo que convierte a Crooked River en un punto de innegable atracción es que su granja centenaria, ubicada a sólo 3 kilómetros del mar, ofrece un paisaje maravilloso -con suaves ondulaciones montañosas incluidas- y la infraestructura necesaria para sostener una cuota del creciente turismo enológico australiano.

Concluida en 2001, la finca de Crooked River tiene una capacidad de 280.000 litros de fermentación de acero inoxidable y depósitos de almacenamiento y 70.000 litros de barricas de roble. Bajo el manejo de Crockett (una verdadera excepción en un ámbito dominado por el sexo masculino) la bodega enfatizó su carácter artesanal. Por ello, las uvas son recogidas a manos y su jugo se extrae mediante la presión de un suave colchón de aire sobre el fruto. Así, se logran vinos suaves y de óptima calidad, aseguran sus propietarios.
Los viajeros amantes del buen vino pueden visitar la bodega, rodearse de paisajes imperdibles y conocer ciudades como Gerringong o Nowra. En la primera, dónde se encuentra esta bodega, también hay un restaurante para acompañar con platos exquisitos los vinos de Crooked River, todos elaborados a partir de uva de la misma finca. La especialidad es el Chardonnay.

Michelle Crockett, que ya lleva más de 10 años en la industria del vino, también asesora a 18 bodegas de las tierras altas y bajas de Nueva Gales del Sur. Pero elegimos Crooked River porque la singularidad de su paisaje, su proximidad al mar y su distancia de Sydney, (la principal ciudad del país) la convierten en una opción más que interesante.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Mapa de vinos de Australia
Lejos, la mejor
Publicado en Noviembre 3, 2008
La bodega australiana Penfolds se convirtió en sinónimo de su país y de la uva shiraz. Y aunque Adelaida está a 15 mil kilómetros de Europa, los coleccionistas más fanáticos no dudan en viajar.
En el atlas mundial de los mejores vinos, Australia ya puede figurar resaltada en un color intenso que denote su trascendencia cada vez mayor. Y la principal responsable del éxito es la bodega Penfolds, autora de algunos de los vinos más celebrados por los expertos.
En marzo de este año, el diario inglés The Guardian la ubicó en el puesto número 5 entre las mejores bodegas del planeta para visitar (detrás de las francesas Chateau Mouton Rothschild y Musee du vin, de la californiana Robert Mondavi y la alemana Weingut Juliuspital). Una de las razones cae por su propio peso: es el lugar de origen del vino más famoso de Australia (el Grange, creado en 1845).
Se trata de un vino elaborado mayormente con la uva Shiraz (de la cuál hablábamos en MV hace unas semanas) y un pequeño porcentaje de Cabernet Sauvignon. Todos los años Penfolds pone a la venta una añada criada durante cinco años y desata la pasión de coleccionistas y de simples amantes del buen vino. Se ha llegado a agolpar gente frente a la bodega de Adelaida (porque las cantidades son limitadas) y muy pocos se fijan en el detalle de pagar hasta 20 veces más de lo que cuesta un vino de rango medio en cualquier restaurante australiano. Las cien mil botellas del Grange que salió a la venta en mayo de este año se evaporaron en un solo día.
Muy atrás en la historia quedó la anécdota sobre los orígenes de la bodega en el siglo XIX cuando el doctor Penfolds inició su proyecto con la modesta finalidad de producir un vino dulce con efectos medicinales para curar la anemia.

El otro mérito internacional de Penfolds, imposible obviarlo, es el Bin707, un Cavernet Sauvignon que ha sido definido como “elegante, delicado y expresivo” y que para algunos expertos constituye el mejor ejemplo para degustar la auténtica uva Shiraz en todo su esplendor.
Si tiene pensado viajar a Australia y lo hace cerca de mayo, puede ser uno de los privilegiados en degustar la próxima añada de Grange. O, por qué no, elegir entre los más de 20 selectos con los que cada año Penfolds deslumbra al mercado.
Texto : Andrés Bacigalupo
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Shiraz, la uva de los “nuevos mundos”
Publicado en Octubre 11, 2008
Envuelta primero en un origen misterioso, la uva shiraz (o syrah) renovó calidad y fama en tierras lejanas a Europa. Australia, Sudáfrica y América la hicieron propia. Y todos celebramos sus inconfundibles aromas frutales.
A la hora de enumerar las virtudes y texturas de un Shiraz (o Syrah), los expertos suelen mencionar una lista un tanto extraña (o ecléctica) de aromas. Junto a su tradicional dejo de frutos del bosque (grosellas, ciruelas, arándanos), los sommellier hablan de tapenade (pasta porvenzal a base de aceitunas), panceta, tonos ahumados y hasta notas de chocolate y café.
La regla, sin embargo, es que los syrah jóvenes sean más bien frutales y hay cierto consenso entre los enólogos en que su aroma predominante sea a violetas.
Aunque se creía originaria de la antigua Persia (Irán) y otras teorías atribuían su procedencia al valle francés del Ródano, la uva shiraz o syrah* certificó una identidad algo más ambigua cuando una técnica de ADN ideada por la Universidad de California derribó las dudas. La uva no procede del mundo árabe ni de Francia sino que es un cruce accidental ocurrido naturalmente entre dos variedades menores de los Alpes: la mondeuse blanche y la dureza.
Así, la ciencia le quitó a la uva su pasado de leyenda. Pero el tiempo y las vicisitudes de los hombres corrieron a su favor. La expansión de los vinos syrah por el mundo enriqueció sus distintas variantes y convirtieron a lugares como California o Australia en nuevos paraísos de la especie.
El periodista especializado Harold Heckle (miembro del Circle of Wine Writers de Reino Unido) tiene pocas dudas al respecto. “La mejor manera de estudiar toda la variedad de esta uva es probar el abanico de vinos de Penfolds“, dice el experto. Y su mención a la más famosa bodega australiana incluye un particular elogio para el Kalimna Bin 28.
¿Cómo es que el gigante de Oceanía se convirtió en un insospechado y prolífico productor de vinos y en virtual sinónimo de la uva shiraz? Aquí, la historia y la leyenda se entrecruzan otra vez. Pero parece probable que la naciente aristocracia australiana del siglo XVIII se decidió por iniciar sus propios viñedos cuando las dificultades de la importación comenzaron a revelar un gusto amargo en la copa. Sucede que por aquellos tiempos, un barco proveniente de Europa demoraba meses y las peripecias de la travesía terminaban por arruinar los vinos.
La syrah y sus característicos tonos frutales conocieron otros “nuevos mundos”. En EE.UU, su cultivo se difundió especialmente en California. La cepa también se ha adaptado perfectamente a todo el hemisferio sur, desde Sudáfrica a Chile. Y en la Argentina, el clima óptimo para su cultivo -que requiere una atenta manipulación de los sarmientos, entre otros cuidados- es el Valle de Tulum, en la provincia de San Juan.

Vino de “nuevos mundos”, de color oscuro y con aroma a grosella, el Syrah es un acompañante ideal de quesos duros, carnes rojas suaves y pastas. Un vino amable y sabroso cuyas inconfundibles notas de frutas rojas armonizan con momentos de ocio e informalidad.






















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