El mejor champagne, con acento inglés
Publicado en Marzo 15, 2010
Este año, el Classic Cuvée 2003 de Nyetimber sorprendió a enólogos de todo el mundo al ser elegido como el mejor champagne. El aliado inesperado: un verano excepcionalmente cálido.

Había algo más de medio centenar de espumantes compitiendo por la Medalla de Oro. Y, previsiblemente, buena parte de los competidores eran franceses. Pero lo que sí quedó fuera de todo pronóstico es que el ganador saldría de una bodega británica.
El Classic Cuvée 2003 de Nyetimber (una bodega del condado de Sussex) empezó el 2010 dando una noticia que dejó boquiabierto a más de un experto mientras acercaba algo de preocupación y orgullo malherido a la mayoría de los productores galos. Fue elegido como el mejor vino espumante del mundo, incluso por delante de marcas posicionadas como Bollinger y Louis Roederer.
Elaborado a partir de uvas Pinoit Noir, Chardonnay y Pinot Meunier, el Cuvée de Nyetimber se alzó con el máximo galardón de la revista especializada italiana Euposia, que año tras año realiza una cata a ciegas para críticos especializados.

Los “nuevos veranos” europeos
Queriendo minimizar los méritos propios, acaso por una cuestión de modestia, el propietario de Nyetimber, Eric Hareema, atribuyó el suceso del Classic Cuvée al caluroso verano de 2003. Algunas otras razones relativas al suelo también lo explican: Sussex posee una orografía similar a la de la región francesa de Champagne.
Lo cierto es que, detrás de este premio, no son pocos los expertos que especulan con la incidencia del cambio climático. Ya el año pasado, les contábamos en MV Blog sobre el inesperado éxito alcanzado por la bodega inglesa Chapel Down, de Kent.
Son muchos los especialistas que están tomando nota de esta tendencia. A Roger Boyes, periodista de The Times, no le parece exótico que en unos años alguien hable de tintos noruegos o daneses. Al mismo tiempo, cree, para mantener sus virtudes, las uvas riesling alemanas deberán “cultivarse unos 400 kilómetros más al norte”.
Y en The Wines News, la editora de Decanter, Susan Keevil se preguntó recientemente: “¿Si las vides crecen en el mismo suelo y se benefician del mismo tipo de clima, por qué no habrían de producir vinos de sabores igualmente nobles?”
Texto: Andrés Bacigalupo
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California para enófilos: el “wine train”
Publicado en Junio 9, 2009
La región de Napa Valley es una de las principales áreas vitivinícolas de California y probablemente aquella que mayor partido le sacó al turismo enológico.

Opulenta, multicultural y variada. California, un verdadero “país” dentro de otro, es un estado enorme que no se agota en las colinas de Hollywood, en el puente de San Francisco ni en el vértigo cosmopolita de Los Ángeles.
Cuna de la industria del vino en EE.UU, fue el misionero español Junípero Serra quién plantó el primer viñedo en la zona, allá por el siglo XVIII. Los años pasaron y a pesar de la ley seca y de los terremotos, los valles del vino californiano se recuperaron una y otra vez hasta consolidarse entre las mejores regiones vitivinícolas del planeta.
Napa Valley, a sólo una hora en auto desde San Francisco, es una de las áreas emblemáticas del estado. De las 20 bodegas que había en 1975 ha pasado a más de 300 en la actualidad. Grandes o pequeñas, selectas o masivas, lo cierto es que todas ellas se han beneficiado del buen nombre de la región.
Las principales uvas que se cultivan son Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Chardonnay y Pinoit Noir. Todas ellas pueden ser degustadas en varias bodegas boutique que han surgido en los últimos años o bien en el Wine Train, una de las atracciones más buscadas por los viajeros.
Este ferrocarril parte de San Francisco y recorre las ciudades de Napa y Santa Helena, entre otros puntos. Durante el trayecto, que dura aproximadamente siete horas, se pueden contemplar algunos de los paisajes más fascinantes en un zigzagueo por los viñedos de todo el valle. En Santa Helena, además, hay cerca de una decena de restaurantes recomendables, como Tra Vigne Restaurant y Meadowood Napa Valley.
Elogiado por MSNBC.com como uno de los diez mejores viajes en tren del mundo, el Wine Train es otra de las experiencias que proponemos descubrir desde MV Blog, fieles en nuestra misión de descubrir placeres por todas las latitudes.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más Regiones del Vino en MV Experiencias
Argentina: Valle de Uco - Australia: Shoalhaven Coast
Un valle, muchas uvas
Publicado en Mayo 12, 2009
De todas las regiones vitivinícolas de Mendoza, el Valle de Uco posee la singularidad de un clima apto para distintas cepas. Cerca de 8 mil viñedos dan color y sabor a un paisaje estupendo que produce vinos de alta gama.

El éxito de los vinos argentinos en el mundo, incluso en un mercado relativamente exigente como el europeo, ha puesto al Valle de Uco (provincia de Mendoza) en la mirada de muchos extranjeros. Sobre todo, luego de que la prestigiosa publicación inglesa Decanter elogió al Domaine Jean Bousquet Malbec Reserva 2007, un tinto originario de esta región mendocina.
El enólogo de esta revista británica destacó los tres varietales que conforman el vino (Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon) y sus apreciables notas de “cereza y coco” en la nariz, así como su presencia de madera.

Ciertamente, el Valle de Uco viene consolidándose como una región productora de vinos Premium y su secreto, aseguran los expertos, se halla en la exitosa combinación de factores ambientales, capaces de potenciar las cualidades de la vid y aún de permitir el cultivo de algunas cepas poco comunes en el resto de la provincia, como la Pinoit Noir.
Ubicado a 100 kilómetros de la ciudad de Mendoza, el Valle de Uco tiene una altitud que oscila entre los 900 y los 1200 metros sobre el nivel del mar. Sus principales ciudades son San Carlos, Tunuyán y Tupungato.

“Secretos” de la naturaleza
Los ríos y arroyos del Valle de Uco contienen un agua más pura (en el sentido de que contiene menos sales) que en otras regiones y las temperaturas que propicia la altura inciden en la mejor calidad de las uvas. Éstos son algunos de los secretos que la naturaleza le ha regalado a esta magnífica región mendocina.
Claro que la “obra” de la naturaleza es mucho más evidente en los encantadores paisajes del valle, con su mágico contraste de colores entre la nieve de la alta montaña y el intenso verde de las vides, que se reparten entre unos 8 mil viñedos.
Todo esto ha repercutido en una amplia oferta de cepas. Con distinta proporción, el Valle de Uco produce Malbec, Semillón, Merlot, Pinoit Noir, Chardonnay y Syrah (o Shiraz).
Quienes busquen un destino para disfrutar con todos los sentidos, no tendrán que pensarlo dos veces.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más: Bodegas en el Valle de Uco - Vinos de la Patagonia - Vinos de Cafayate
Tierra de vientos y de buenos vinos
Publicado en Abril 27, 2009
En los últimos años, la Patagonia argentina consolidó su potencial vitivinícola y las bodegas ya ofrecen al turista el redescubrimiento simultáneo de estupendos paisajes y exquisitos vinos.

Que el mapa argentino del vino siga teniendo su capital en Mendoza no ha opacado la fama de otras regiones, que renuevan su auge y definen su propio perfil de cepas (y de enólogo-turistas). Así como hace unas semanas compartíamos en este espacio las virtudes del torrontés de Cafayate, hoy es el turno de mirar hacia el sur para redescubrir los nuevos (en comparación) circuitos patagónicos del buen vino.
Ubicados en latitud similar a los viñedos neocelandeses de Marlborough (de los que también ya hemos hablado aquí), dos regiones patagónicas (el Alto Valle en la provincia de Río Negro y San Patricio del Chañar, en Neuquén) están cobrando renombre a partir de excelentes cosechas de tintos, particularmente de Merlot y Pinoit Noir.

En el Alto Valle de Río Negro, bodegas como Noemía se han especializado en la producción y exportación de Malbec mientras la bodega Chacra se caracteriza por la elaboración de Pinoit Noir.
Neuquén, posicionada recientemente como una provincia productora de vinos de alta gama, invita además a combinar la experiencia turística y enológica como si fueran una sola. Guiados por ese espíritu, la bodega Familia Schroeder invita a los visitantes a recorrer sus instalaciones en San Patricio del Chañar, que incluyen los restos de un prehistórico animal de la región.
Famosa ya por sus paisajes de viento, bosque y montaña, la Patagonia agrega ahora un nuevo encanto para los visitantes del mundo que no quieren conformarse sólo con Buenos Aires.

Afrutados y de excelente color
Un informe del Centro de Licenciados en Enología de Argentina sobre la vendimia 2004 de la Patagonia resumió en lo que sigue el perfil de la producción regional: “Vinos blancos afrutados y prontos para beber. Bases de champaña ricos en acidez. Tintos de excelente color, buena estructura y taninos maduros“.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más:
Wines of Argentina
La Dama del Champagne
Publicado en Octubre 1, 2008
En esta historia no hicieron falta grandes hombres. Nicole Ponsardin, viuda de Clicquot, escribió ella sola una de las páginas más importantes del champagne y convirtió su nombre en sinónimo eterno de sofisticación y lujo.
Nicole Barbe-Ponsardin fue una mujer excepcional en el sentido más literal de la palabra. En primer lugar, porque logró que la Francia del siglo XVIII la identificara como mujer y como empresaria, en una época en que el mundo de los negocios sólo se conjugaba en masculino singular. Pero sobre todo, porque su habilidad convirtió una pequeña bodega de Reims (Francia) en un imperio de sofisticación y exquisitez cuya influencia perdura hasta hoy.
Casada en 1798 con Francois Clicquot, Nicole no era mucho más que la sombra de su marido hasta que éste falleció en 1805. Pero esa muerte, lejos de opacarla, hizo nacer en ella una emprendedora formidable. Tenía entonces 28 años y seguramente nunca imaginó que la viudez borraría su sabor amargo para reencarnar dos siglos más tarde en las inconfundibles etiquetas amarillas de Veuve Clicquot (veuve significa “viuda” en francés), uno de los champagnes más exclusivos del mundo.
Los méritos empresariales de Nicole y su obsesión por producir champagne de alto nivel (su lema era “Una sola calidad, la mejor”) abrieron mercados insospechados para el modesto negocio heredado de su esposo. Y aquí viene la tercera excepción de Nicole Ponsardin: aún viviendo bajo el clima antimonárquico que se respiraba tras la Revolución Francesa, logró conquistar los paladares de la nobleza con los espumantes de su bodega. Gracias a ella, las palabras aristocracia y champagne quedaron enlazadas de un modo único.
El éxito de Madame Clicquot nació de su notorio ímpetu comercial (que la animó incluso a exportar botellas de champagne a Rusia en los peores momentos de la guerra franco-rusa de 1814) pero se sostuvo sobre todo por su dedicación al proceso de elaboración. Porque finalmente donde más se advirtió su talento fue en las copas mismas. Tal como señala Cécile Bonnefond, la actual presidenta de Veuve Clicquot, antes de la llegada de Nicole “el champagne era un vino turbio y dulzón que había que decantar para quitar los sedimentos y, en esa operación, perdía la mitad de las burbujas y de la gracia”. La dama del champagne convirtió aquello en un recuerdo olvidable y el sello de la perfección y la calidad no fueron excepción, sino regla.
La Grande Dame
Aún hoy, el legado de Madame Clicquot impregna toda la compañía, desde los viñedos hasta la filosofía corporativa de la empresa, que desde 1996 pertenece al holding de lujo LVMH. Pero el mejor homenaje a ella es bien concreto. Se llama La Grande Dame y es el Cuvée de prestigio de la marca. Tiene un 64% de Pinoit Noir y 36% de Chardonnay. Eso sí: toda la uva procede de los ocho Grands Crus* de Reims y luego el assemblage es sometido a una prolongada crianza.
Por suerte, su delicado sabor y su textura levemente frutal no consiguen opacar a las otras variedades de Veuve Clicquot. Allí están el VC de etiqueta amarilla (con assemblage de distintos añadas), Demi Sec (con uvas Pinoit-Noir y Pinoit-Menier), Vintage Réserve, Rich Réserve y Rosé Réserve.
La singularidad de cada uno de ellos se preserva desde las elecciones realizadas en la primera etapa: premier crus o grand crus, Chardonnay o pinoit-meiner, distintas añadas o una sola. Esos selectos procedimientos hacen único a cada uno de ellos y también a Veuve Clicquot, el sueño cumplido de una mujer inigualable que lleva 200 años en boca de los más distinguidos.






















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