París te da sorpresas

Publicado en Noviembre 15, 2008

Un rockero estadounidense, los Campos Elíseos y comida fusión de tres continentes. El resultado se llama Black Calavados y es el restó de París dónde “hay que estar”.

          Desde su remodelación en 1994, la avenida de los Campos Elíseos se ha convertido en la más larga y la más importante de París. Los parisinos dicen además que es “la plus belle du monde” y el distrito del mismo nombre les da la razón. Especialmente para los visitantes que encuentran en la zona, los mejores lugares para hospedarse y cenar.
         Allí mismo, muy cerca de importantes casas de alta moda como Givenchy, se encuentra Black Calavados, el restó parisino elegido por famosos y aspirantes a serlo para que un fotógrafo los pesque “por casualidad”, está el nombre de Chris Cornell, ex vocalista de las bandas norteamericanas Soundgarden y Audioslave.
          Alejado del estereotipo “Grunge” y/o de rocker alternativo de principios de los ´90, Cornell es ahora uno de los socios principales del restaurante. El tiempo pasa y la gente cambia pero algo de la esencia permanece. Eso quizás explique algunas de las decisiones vanguardistas en la decoración del Black Calavados; porque exceptuando lo clásico de sus manteles blancos, su intencionado ambiente de penumbras termina coronado por un negro profundo al extremo. Tal es así que no hay una entrada como tal. Cuando uno llega al lugar, tiene que esperar al mozo y él “hará la luz” para que recién entonces comience la aventura gastronómica.

 

           Si el visitante espera degustar los sabores de la auténtica comida francesa, definitivamente BC no es el lugar. A contramano de lo que su excepcional ubicación podría sugerir (Champs-Élysées, pleno corazón de París), el restó tiene pocos vocablos galos en su menú. Abundan, en cambio, fusiones y mixturas de Oriente, Europa y -muy especialmente- América.
            La cuisine de BC incluye suntuosas propuestas que van desde las mini hamburguesas de kobe y el truffled mac hasta los recomendados rollos de langosta. Pero ahí no se terminan las sorpresas. Leyendo la web de Secrets of Paris Guide, es posible continuar con los hallazgos. En una review de la guía, se aconseja el “Argentinean T-bone steaks and fries”.

Texto: Andrés Bacigalupo
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Secrets of Paris

Gracias a Dior

Publicado en Octubre 27, 2008

Después de dejar su inconfundible huella en Givenchy, John Galliano fue nombrado como director creativo de Christian Dior, la famosa marca de LVMH, que creció notablemente desde su llegada.

             La rivalidad anglo-francesa es, a estas alturas, poco menos que una nostalgia de otras épocas. Pasaron los siglos y el mundo cambió. Sin embargo, todavía hay cierto orgullo parisino que se resiste a aceptar el talento inglés. Ni que hablar cuando nos referimos al mundo de la moda, del cuál Paris es indudablemente su capital.
           He aquí la primera osadía del diseñador John Galliano. En 1995, se convirtió en el primer creativo de origen británico en dirigir una firma de moda francesa.
         Aquel fue su desembarco en Givenchy, que puede calificarse de muchas maneras, pero no ciertamente de sobrio. En esta casa francesa, Galliano hizo apuestas arriesgadas -tanto en alta costura como en prêt-à-porter- y mereció el aplauso de Bernard Arnault, el presidente del holding de lujo LVMH (propietario de la firma), quién aceptó el estilo Galliano de inmediato y le devolvió la apuesta con otro desafío : en 1997 lo propuso como diseñador de la legendaria Christian Dior.
         A once años de aquel arribo, Galliano sigue trabajando incansablemente con Dior (al ritmo de seis colecciones por año) y tiene el mérito de no dejar de sorprender. Eso sí, a veces su transgresión lo pone al borde de provocaciones controvertidas, como cuando lanzó su desfile de Torture Couture.

Creer en Dior

           Nada preanuncia una ruptura entre Dior y Galliano, pese a que el mundo de la alta moda guarda siempre unas cuántas intrigas y especulaciones cuando de alianzas se trata. De momento, Galliano cree en Dior (y a la inversa) y las cosas van de maravillas. El creativo inglés, nacido en Gibraltar en 1960, festejó el año pasado su década al frente de la marca con un desfile de inspiración japonesa.
          Acostumbrado a dar sorpresas, en esa ocasión Galliano fue más minimalista de lo habitual y desplegó su desfile en un escenario despojado (sin pasarela y con el selecto público ubicado en pequeños pasillos íntimos). Hizo volar miles de mariposas de papel sobre las pieles de los invitados y recreó un juego de espejos en homenaje indirecto pero eficaz a la escena final de La Dama de Shangai, la película de Orson Welles.
           El evento estuvo siempre adornado por el origami, el ancestral arte japonés de plegado en papeles. Así, pudieron verse vestidos-quimono que formaban milagrosas figuras y bordados de flores, pájaros y ramas por doquier. El lino y las sedas no fueron las telas excluyentes aunque sí las que más se lucieron. El complemento final fue el maquillaje a lo “kabuki”, capaz de transformar las caras de las modelos en máscaras ultra delicadas.
            Galliano, con inconfundible bigote estilo Clark Gable, reservó su estrellato en pos de sus creaciones y no lució extravagancias demasiado discordantes. Raro, en alguien que se ha caracterizado como cowboy o astronauta para romper con humor cualquier regla no escrita en el métier de la alta costura mundial.

Texto: Andrés Bacigalupo
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Galliano para Christian Dior