África se sube a la pasarela
Publicado en Julio 20, 2009
Diseñadores pioneros como Azzedine Alaia abrieron el camino en los ´80. Ahora, el continente busca dejar su impronta en nuevos medios y colecciones.

La historia de la moda incluyó desde siempre las influencias y “préstamos” estilísticos que viajaron de un continente a otro a lo largo de los siglos. Pero también es cierto que muchas veces la procedencia de esos aportes no fue del todo reconocida.
Algo podría estar cambiando en el mundo de la alta moda con la llegada de la revista Arise (con Naomí Campbell en la portada del primer número) y el creciente éxito de algunos creadores africanos.

El camino no es nuevo. Azzedine Alaia, hoy reconocido por vestir a Carla Bruni y a Michelle Obama, viajó de su Túnez natal hacia París a fines de los ´50. Su talento y los años hicieron el resto. Alaia proporcionó cortes magistrales y tejidos únicos para reforzar el glamour de su noble clientela: la realeza europea y hasta mitos del cine como Greta Garbo.
El tunecino conquistó además con sus exclusivos diseños en calzado y se ha asociado con Sophie Albou en el lanzamiento de algunas líneas de ropa masculina, tal como les contáramos meses atrás en MV Experiencias.
Hoy, sin personalidades excluyentes, la moda del continente africano aparece en las firmas del nigeriano Duro Olowu y de Ozwald Boateng, nacido en Ghana. También suena el nombre de Lazare Chouchou, de Gabón, cuya inventiva (algo extravagante) fascinó a los franceses en la Bienal de Diseño de Saint-Ettiene 2002.

El otro dato significativo de la moda del continente negro es la realización de la primera Semana de la Moda de Johannesburgo, en Sudáfrica. Un evento que previsiblemente se potenciará el año próximo, cuando la Copa Mundial de Fútbol atraiga todas las miradas hacia ese país.
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Texto: Andrés Bacigalupo
Fuentes Wallace, emblemas parisinos repartidos por el mundo
Publicado en Junio 24, 2009
El filántropo inglés Richard Wallace les dio su nombre. Pero la historia de cómo estas fuentes urbanas se expandieron por el mundo, sigue sumida en un profundo misterio.

¿Qué podrían tener en común ciudades como Río de Janeiro, Montreal, Barcelona, París y Amman? En principio, sus patrimonios arquitectónicos remiten a culturas distintas y sus climas y paisajes son bien diferentes.
La respuesta está en un peculiar mobiliario urbano: las llamadas fuentes Wallace. Aunque los primeros ejemplares fueron creados por el francés Charles Le Bourg -un escultor originario de Nantes- la fama se la llevó su principal difusor: Richard Walllace.
Wallace, un noble inglés muy implicado en la convulsionada realidad francesa del siglo XIX, las obsequió a los burgueses parisinos como un símbolo de amistad y apoyo. No era una buena época para la ciudad Luz: las guerras napoleónicas y los incidentes internos (como los de la Comuna de 1871) habían dejado a la urbe en estado preocupante.

Más allá del ornamento, las fuentes de agua cumplieron el propósito fundamental de proveer del vital líquido a miles de transeúntes parisinos y fue un tal Eugène Belgrand el encargado de esparcirlas estratégicamente por toda la ciudad, de manera de facilitar el acceso a tanta gente como fuese posible.

En Francia y fuera de Francia
Con los años, distintos modelos de fuentes Wallace llegaron al resto de Francia, a ciudades como Nancy, Montpellier, Burdeos y Besançon. En ocasión de la Feria Mundial de 1889, también se donaron algunos ejemplares a Barcelona.
Mucho más enigmático es el trayecto que llevó a muchas fuentes Wallace a ciudades de Brasil, Canadá, Jordania, Mozambique, Israel y Suiza.
El modelo más emblemático de estas fuentes es aquel en el que cuatro cariátides sostienen la fuente propiamente dicha. Y aunque a primera vista las figuras femeninas parecen idénticas, cada una posee un rasgo distintivo simbolizando la bondad, la simplicidad, la sobriedad y la caridad.
Texto : Andrés Bacigalupo
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Black Calavados
Joël Robuchon, cocina de prestigio en tres continentes
Publicado en Junio 20, 2009
Aplaudido desde joven por su trayectoria en la alta gastronomía, el conocido chef francés expandió su marca por el mundo y adaptó sus secretos a todas las latitudes.

Es un apellido ineludible para cualquier amante de la alta cocina, una referencia a la hora de visitar París y dicen los que saben que el secreto de su éxito se explica en sólo tres cualidades: rigor, discreción y honestidad.
Sus méritos lo han puesto tres veces entre los cien mejores restaurantes del mundo. De hecho, L´Atelier de Joël Robuchon de Paris está considerado en el puesto 14 según la revista Restaurant. Pero además, sus “filiales” homónimas en New York, Londres y Las Vegas también están incluidas en ese prestigioso ranking.

Robuchon y la patata “ratte“
Robuchon es reconocido desde hace décadas y uno de los motivos que aumentaron su fama es su exquisito puré de papas (patatas). Un plato aparentemente simple pero de gusto tan maravilloso causó tanta satisfacción que fueron muchos los que corrieron a copiar el secreto. A tal punto llegó la curiosidad de expertos y profanos, que cuando se reveló el tipo de patata que el chef parisino utilizaba (la variedad llamada “ratte”), las revistas de gastronomía entrevistaron al agricultor francés que proveía a Robuchon. Se llama Jean-Pierre Clot y, cual estrella de televisión, acabó dando extensos reportajes sobre sus tierras y sus métodos de cultivo.
Desde ya que Joel guarda en su currículum una amplia lista de platos célebres. Algunos de ellos son la codorniz de foie gras caramelizada o los cangrejos nadando en su propio caldo con raviolis de guisantes a la menta.

Los pasos de una trayectoria consolidada han visto multiplicar los restó de Robuchon por Asia, Europa y Norteamérica. En la actualidad, sus creaciones no sólo pueden encontrarse en el número 5 de la parisina Rue de Montalembert sino también en Londres, Nueva York, Las Vegas, Hong Kong, Macao, Montecarlo y Tokio.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Pierre Gagnaire
Paladares sofisticados, bienvenidos
Publicado en Mayo 30, 2009
Pierre Gagnaire es uno de los mejores chefs del planeta. Sus platos (¡y los nombres de sus platos!) dejan boquiabiertos a críticos y profanos de la alta cocina internacional.

Compartiendo las experiencias placenteras de aquí y del mundo, en MV Experiencias hemos hablado meses atrás de la llamada gastronomía molecular. Esta tendencia, que cuenta entre sus exponentes a Heston Blumenthal y Grant Achatz (por nombrar sólo algunos) se refiere básicamente a la aplicación de métodos científicos en la cocina y presta especial atención tanto a las las propiedades físico-químicas de los alimentos como a los procesos tecnológicos a los que éstos se someten.
Los resultados varían (y por cierto no faltan críticos a esta tendencia) pero en manos como las de Gagnaire lo más frecuente es degustar platos sublimes, pensados en cada detalle y con una fusión de ingredientes tan audaz como gratificante.

En París, a sólo metros del Arco de Triunfo, el restó Pierre Gagnaire (el tercero mejor del mundo según la revista Restaurant) puede sorprenderlo a usted con algunos de los siguientes platos: pavé de salmón salvaje de Alaska en micuit, con cremoso de espinacas y poêlée de ancas de rana ; espárragos de Perthuis con juliana de cebollas tiernas a la patrika o zanahorias naranja, amarilla y roja.
La habilidad de Gagnaire no sólo apunta al paladar. Sus métodos culinarios logran platos singulares, en los cuáles no logramos advertir cuál era la forma y el color original de los ingredientes que los componen.

Corría el año 1976 cuando este excéntrico cocinero francés abría su primer local en Saint-Etienne. Treinta y tres años después la innegable originalidad de sus platos puede encontrarse en París, Londres, Tokio y Hong Kong.
Llamativa, audaz, tentadora y hasta controvertida, ésta es una más de las experiencias que les acercamos desde MV en nuestra insistente búsqueda de nuevos horizontes de placer.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Minivestidos sofisticados de Sophie Albou
Publicado en Abril 13, 2009
Una de las novedades más aplaudidas en la última Semana de la Moda de París fue la colección invernal de Sophie Albou, la mujer que dirige Paul & Joe, firma que se consolida y amplía su target.
Cuando presentó su colección otoño-invierno en la Semana de la Moda de París (el mes pasado), Sophie Albou le dijo a la prensa especializada que quería algo “happy” y “fresh” para escapar de estos tiempos de crisis.
Afortunadamente, el resultado no parece haber quedado lejos de las intenciones. Las modelos de Albou desfilaron unos cuantos minivestidos sofisticados sin caer en la sobriedad de un Yamamoto. Los monocolores fueron representados por vibrantes tonos dorados y plateados pero hubo también espacio para el gris de Gales y las lentejuelas.

Albou -quién ostenta el mérito de haber sido autorizada por Pierre Cardin para lanzar una línea reinterpretando las creaciones originales del célebre modisto francés- es la responsable de Paul & Joe (marca que lleva el nombre de sus hijos), una firma que ha sabido diversificarse a lo largo de los años.

Durante su expansión en el mercado internacional (enfocada sobre todo en New York, París y Tokio), Paul & Joe también incursionó en la moda masculina. Luego de su trabajo junto al diseñador franco-árabe Azzédine Alaïa, Sophie y su marca mantuvieron la atención sobre los hombres. Ello ha dado como resultado diseños como los del video que sigue; prendas clásicas salpicadas con estampados audaces, mucho oversize y algunos tonos pasteles.
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Rosella Tarabini
El invierno de Yamamoto
Publicado en Marzo 16, 2009
A 28 años de la llegada de su primera colección a París, el diseñador japonés Yohji Yamamoto no pierde vigencia. Lo último ha sido una colección invernal de abrigos cerrados y sobrias chaquetas simétricas.
Fue 1981 el primer año “internacional” de Yohji Yamamoto. Ese año, las pasarelas de París vieron desfilar sus creaciones por primera vez y algo (o mucho) de su estridente sobriedad debió haber cautivado a los exigentes ojos críticos de la moda francesa porque el diario Libération tituló: “La moda francesa tiene a sus maestros: los japoneses“.
Yamamoto es el indiscutido rey del color negro y de la elegancia sin ornamentos, una tendencia que se ha calificado como “pobreza poética” pero que lejos de connotar sentimientos de tristeza tiene otras lecturas. “Los que usan mis prendas quieren afirmar su punto de vista“, dijo en cierta ocasión el modisto nipón y dejó en claro que la sobriedad tiene su público.
Parte de su última colección -presentada a principios de este mes en la Semana de la Moda de París- vuelve a las “raíces” del primer Yamamoto. Sus modelos desfilaron con largos vestidos, abrigos cerrados y chaquetas asimétricas, en juego constante entre el negro y paulatinos toques de rojo intenso.
La prensa mundial dio su visto bueno : en España se refirieron a sus nuevos vestidos como “vendibles y poéticos” al mismo tiempo, virtud no tan frecuente en la alta moda mundial.

Pero Yamamoto no se agota allí : también se ha asociado recientemente con Adidas para el lanzamiento de Y3, una marca de ropa deportiva con predominio de azules brillantes, naranja y negro.




















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