The Box, la noche cool en Manhattan
Publicado en Octubre 28, 2009
Una estética inusual y espectáculos audaces y de alto nivel identifican a The Box como la última gran predilección entre los amantes de la noche neoyorquina.

Muebles de épocas dispares, cierto ambiente recreando la edad dorada de los “locos años 20″ y espectáculos que van desde el clásico vodeville (pero aggiornado en versiones mucho más audaces) hasta breves recitales y shows circenses.
The Box, que abrió sus puertas en 2007, sigue siendo el lugar de moda de la noche neoyorquina, uno de esos sitios “dónde hay que estar” según lo dictan las agendas de actores y representantes artísticos.
Tremendo atractivo no parece casual. Sus dueños, Simon Hammerstein y Randy Weiner no han escatimado detalles para diseñar este “teatro-restaurante” en el exclusivo barrio de Lower East Side. Desde candelabros enjoyados hasta una imponente cortina de terciopelo, todo rememora la mejor época del glam neoyorquino y, al mismo tiempo, se acomoda a los tiempos que corren.
La cantante Bebel Gilberto durante su presentación en The Box.
Entre obras de Kurt Weil y música de jazz o bosanova, los habitués de The Box se pasean de un lado a otro, prueban algunos de los tragos de moda y suben a una especie de balcón interno desde el que pueden divisar con más cautela al resto de la clientela.
Si alguien piensa que todo esto es propio de una secuencia de Sex & The City, no está errado. De hecho, varias escenas de la versión cinematográfica de la serie han sido rodadas en la calle Henry Street, muy próxima a The Box.
En un amplio abanico de espectáculos, incluidos algunos de fuerte contenido erótico, este magnífico bar de varietés deslumbra a todos los clientes que se acercan hasta allí. Los mismos que, eso sí, deben comprobar que su nombre está en la lista antes de pasar.
Vista panorámica de Lower East Side al atardecer
Texto: Andrés Bacigalupo
Más New York en MV Blog: Hotel Chelsea
Un hotel de mil estrellas en New York
Publicado en Agosto 31, 2009
Famoso por su larga lista de huéspedes memorables, el Hotel Chelsea es el epicentro de un distrito cultural dinámico, repleto de galerías de arte y viejos almacenes reciclados en mercados.
Fue, hasta principios del siglo XX, el edificio más alto de Nueva York. Y una vez arrebatado ese récord, artistas de todos los rubros comenzaron a escribir la otra historia del hotel; esa que lo convertiría en el punto ineludible de la vanguardia cultural de la ciudad.
La lista de residentes notables del Hotel Chelsea habla por sí misma: Mark Twain, Gore Vidal, Tennessee Williams, Uma Thurman, Edith Piaf, Diego Rivera, Henri Cartier-Bresson, por nombrar sólo algunos. Algunos dejaron mucho más que su simple presencia. Fue aquí dónde Arthur Clarke escribió “2001: Odisea del espacio“.

Las paredes del Chelsea también fueron testigos de la época de esplendor de Andy Warhol, cuando en 1966 dirigió The Chelsea Girls junto a Paul Morrissey. Se trataba de una película experimental independiente y consiguió un éxito tan fulminante como inesperado.
Arte y delicatessen
El Hotel Chelsea, ubicado en la calle 23 (entre la séptima y la octava avenida) es una suerte de punto clave para recorrer y descubrir la gran cantidad de atractivos que tiene esta zona del oeste neoyorquino.
Entre las numerosas galerías de arte (se cuentan por decenas) cabe destacar a Gagosian, dónde otra vez podemos toparnos con Warhol y sus cuadros más famosos o apreciar obras de artistas como Rachel Whiteread, Damián Hirst y Nan Goldin. La guía completa de galerías (¡169 en total!) puede ser consultada en detalle en West Chelsea Arts.
Otra recomendación para no dejar pasar son los viejos edificios de almacenes ahora reconvertidos en mercados culinarios. El más conocido es el Chelsea Market (75 de la novena avenida). Aquí, dónde funcionó por décadas la fábrica de galletas Nabisco, hoy es posible encontrar delicatessen de todo el mundo y una buena cantidad de platos frescos.

Distrito gayfriendly
Chelsea, como algunas otras zonas de Manhattan, suele ser un sitio elegido por la comunidad gay (local y extranjera) para pasar las vacaciones. Los motivos de esa elección se explican, sobre todo, por la intensa vida nocturna que propone el barrio. Hay 13 bares específicos para gays y lesbianas, entre los que figuran The Eagle, Secret, Barracuda y el renombrado Splash, considerado como uno de los mejores de EE.UU por la revista especializada Out.
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Sax Hotel, Chicago - Bartolotta Ristorante di mare, Las Vegas
Texto: Andrés Bacigalupo
Joël Robuchon, cocina de prestigio en tres continentes
Publicado en Junio 20, 2009
Aplaudido desde joven por su trayectoria en la alta gastronomía, el conocido chef francés expandió su marca por el mundo y adaptó sus secretos a todas las latitudes.

Es un apellido ineludible para cualquier amante de la alta cocina, una referencia a la hora de visitar París y dicen los que saben que el secreto de su éxito se explica en sólo tres cualidades: rigor, discreción y honestidad.
Sus méritos lo han puesto tres veces entre los cien mejores restaurantes del mundo. De hecho, L´Atelier de Joël Robuchon de Paris está considerado en el puesto 14 según la revista Restaurant. Pero además, sus “filiales” homónimas en New York, Londres y Las Vegas también están incluidas en ese prestigioso ranking.

Robuchon y la patata “ratte“
Robuchon es reconocido desde hace décadas y uno de los motivos que aumentaron su fama es su exquisito puré de papas (patatas). Un plato aparentemente simple pero de gusto tan maravilloso causó tanta satisfacción que fueron muchos los que corrieron a copiar el secreto. A tal punto llegó la curiosidad de expertos y profanos, que cuando se reveló el tipo de patata que el chef parisino utilizaba (la variedad llamada “ratte”), las revistas de gastronomía entrevistaron al agricultor francés que proveía a Robuchon. Se llama Jean-Pierre Clot y, cual estrella de televisión, acabó dando extensos reportajes sobre sus tierras y sus métodos de cultivo.
Desde ya que Joel guarda en su currículum una amplia lista de platos célebres. Algunos de ellos son la codorniz de foie gras caramelizada o los cangrejos nadando en su propio caldo con raviolis de guisantes a la menta.

Los pasos de una trayectoria consolidada han visto multiplicar los restó de Robuchon por Asia, Europa y Norteamérica. En la actualidad, sus creaciones no sólo pueden encontrarse en el número 5 de la parisina Rue de Montalembert sino también en Londres, Nueva York, Las Vegas, Hong Kong, Macao, Montecarlo y Tokio.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Pierre Gagnaire
Una chica checa en New York
Publicado en Febrero 2, 2009
Karolina Kurkova, una de las caras más jóvenes en la historia de las portadas de Vogue, conquistó las pasarelas y las mejores marcas del mundo y volvió a poner de moda a las bellas eslavas.
En los tempranos ´90 fue su compatriota Eva Herzigova quién abrió el mercado mundial de las modelos a la República Checa, un país que pronto comenzó a ganarse el título de exportador de bellezas naturales. Aunque menos encumbradas, las atractivas Petra Němcová y Paulina Porizkova también son originarias de esa nación centroeuropea.
Con sólo 14 años, Kurkova comenzó a trabajar en una agencia de modelos de Praga y rápidamente su cara comenzó a aparecer en toda clase de catálogos.
Pero su salida al mundo fue de la mano de Miuccia Prada, de quién ya hemos hablado aquí en MV a propósito de sus diseños en calzado y su papel clave en la renombrada compañía que lleva su apellido.
Vía Miuccia, Kurkova conoció a los editores de Vogue en Nueva York, ciudad en la que la modelo vive desde hace años. Fue un punto importante en su carrera: se convirtió en uno de los rostros más jóvenes en ser portada de la clásica revista de modas.

Después vinieron Ralph Lauren, Oscar de la Renta, Victoria´s Secret y Balenciaga, firmas que le dieron grandes contratos a Karolina y que la subieron al podio internacional de las más deseadas. Para muchos, Kurkova comparte el “triunvirato” de la belleza mundial con la brasileña Giselle Bundchen y la rusa Natalia Vodianova.























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