Lo mejor de “Milano Moda Uomo”
Publicado en Enero 30, 2010
La moda masculina mundial y sus últimos “dictados” según Armani, Alexander McQueen, Dolce & Galbana y Ermenegildo Zegna.
Hace ya varios años que “moda masculina” significa “Milán”, la ciudad que mejor se ha apoderado de las referencias de vanguardia y la única capaz de convocar a todos los diseñadores de renombre al mismo tiempo.
Para los críticos, la última edición de Milano Moda Uomo (que finalizó la semana pasada) ofreció un panorama bastante sobrio, sólo salpicado por la extravagancia -cómo no- de Alexander McQueen y sus chaquetas estampadas con reptiles y calaveras.
Pero veamos caso por caso.

Giorgio Armani: Apostó por la informalidad; en 2010 el “hombre Armani” dice chau a las corbatas y a las camisas que no se arrugan (¡porque no existen!). Además, se relanzan opciones como pantalones ceñidos a la altura del tobillo y vuelven algunos colores muy lúdicos (sí, a pesar del invierno).

Ermenegildo Zegna: Siguió ofreciendo diseños de estilo bien urbano, destacando su propuesta de abrigos bien largos. Un poco más audaz su propuesta de las “capas” masculinas. ¿Se animarán los hombres a usarlas?

Dolce & Gabbana: La mayor novedad la constituyen los “leggins”, que se terminan dentro de las botas. Como lo hacen cada año, los italianos volvieron a inspirarse en su Sicilia natal. Mostraron muchos gorros y unos cuantos jerseys deshilachados.

Alexander McQueen: Lo elegimos para contrastar con las propuestas anteriores. El británico, fiel a su estilo, rompió los esquemas al presentar modelos con pasamontañas y muchos estampados con cráneos y animales poco amigables. No por nada llamó a su colección “Bone Collector” apostando por lo macabro y lo ambiguo.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más sobre estas colecciones en Mensencia
Relacionados Moda Masculina en MV Blog:
Mark Simpson: los hombres en teoría - Gianfranco Ferré
De madre a hija
Publicado en Febrero 7, 2009
Rosella Tarabini, una de las herederas de Blumarine, cumplirá tres años como directora artística de la firma y homenajea a su propia madre con la colección Anna Molinari.
Cada vez que se realiza la Semana de la Moda de Milán, hay tres o cuatro nombres que generan expectativas. Más allá los reconocidos Dolce & Gabanna o del siempre vigente Roberto Cavalli, público y prensa esperan también las creaciones de la diseñadora Anna Molinari, que siempre sale bien parada con sus innovaciones, como cuando se inspiró en dibujos africanos para sellar (con telas rústicas incluidas) buena parte de su colección.

Molinari creó su firma a fines de los ´70 junto a su marido Gianpaolo Tarabini y los años les fueron sonriendo progresivamente. Blumarine pasó a ser un holding multimarca que diversificó su target y se extendió a lugares tan insospechados como Nagoya (Japón) y Kiev (Ucrania). El resultado se llama Blufin y sus retoños comerciales son tres: Miss Blumarine (orientado a niñas y adolescentes), Blumarine propiamente dicho, Blugirl y Anna Molinari, éstos últimos lanzados al mercado en 1995.
Como en tantas otras familias italianas ligadas a la moda (recordemos el caso de Miuccia Prada), la sangre y los negocios se llevan muy bien. Tanto que Rosella Tarabini, única hija mujer del matrimonio, ha asumido las riendas artísticas de la compañía y su inspiración está renovando las colecciones.
Rosella, nacida en 1968, es una observadora atenta de los looks urbanos y suele buscar en Londres (su ciudad favorita) los leit motiv para los nuevos lanzamientos, tanto de Blugirl como de Anna Molinari. Y ello a pesar de que se trata de dos líneas bien diferentes (Blugirl se acerca más a la osadía mientras que la división que lleva el nombre de la fundadora pretende reinsertarse como una opción de lujo más sobrio).

En las foto, algunos de los resultados de la impronta “rosella”. Y mientras, dejamos flotando en el aire la pregunta de si Tarabini dejará su propia huella en Blumarine.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más moda italiana en MV
Bottega Veneta
Simplicidad y satisfacción
Publicado en Diciembre 20, 2008
Desafiando las reglas de un ámbito a veces pretencioso y rebuscado, el joven chef italiano Davide Oldani ofrece en su restaurante D´O una carta de 12 platos abundantes y exquisitos.

En otras oportunidades, en MV Experiencias nos hemos referido a miembros algo extravagantes de la alta cocina mundial. En la cúspide, indudablemente, está Heston Blumenthal, el experimentador inglés de la ciencia y los sabores.
Pues bien, Davide Oldani es su perfecta antítesis. Pragmático y más posibilista que algunos de sus colegas de la llamada cocina fusión, Oldani es sinónimo de tradición, satisfacción (sus platos son abundantes) y armonía.
En D´O, su restaurante de Milán, podemos probar entre otras cosas, su ensalada de hinojo en cintas con naranja y sardinas a la siciliana o sus raviolos de brécol con gambas y verduras marinadas.

Pero lo que los críticos recomiendan casi como una obligación es probar la cebolla caramelizada, con forma de pequeña tarta, con parmesano, dispuesto en salsa y helado. Ahí, dicen, está el ejemplo más elocuente de los méritos de Oldani.
Formando en la escuela de Gualtiero Marchesi, Oldani se perfeccionó luego en diferentes restaurantes de Francia, Italia y el Reino Unido. El regreso a su tierra se materializó con su D´O, un lugar que refleja la sencillez de los platos y guarda pocos lujos. Una carta de 60 vinos y un espacio construido en barro cocido y madera completan el panorama.

La experiencia es ideal para quienes quieren probar nuevos sabores pero sin caer en las “rarezas” (y porciones minúsculas) de otros restaurantes europeos.
D´O se encuentra en la localidad de Cornaredo y los críticos señalan que su bajo costo (en comparación con otros establecimientos de la misma categoría) no le quita mérito. Al contrario. “Su carta debería generar una reflexión sobre lo que pagamos generalmente por comer bien”, asegura el especialista gastronómico José Carlos Capel.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más:
Oldani recomendado en Il Corriere Della Sera
Muebles de autora
Publicado en Diciembre 3, 2008
Dueña de una simplicidad única a la hora de crear mobiliario de todo tipo, Patricia Urquiola se ganó desde su adoptiva Italia un lugar destacado en el diseño internacional.
Se mira y también se toca. La española Patricia Urquiola no diseña con la cabeza abstraída de los futuros usuarios de sus creaciones. Bien, al contrario, espera la reacción del público en las exposiciones de muebles y toma nota de ellas. “Si su actitud es meramente contemplativa, para mí es una tragedia. Necesito que la gente se acerque, sienta la necesidad de tocarlos. Que el objeto suscite una curiosidad activa”, dijo alguna vez en una entrevista periodística.
Urquiola, asturiana de nacimiento pero adoptada por Milán hace más de dos décadas, ha visto crecer su prestigio a partir de sus trabajos para marcas como Moroso, B&B, Molteni o Alessi. En 2006, la revista Wallpaper -el referente internacional sobre muebles de estilo- la eligió como diseñadora del año. Para el jurado, Urquiola posee un don particular, “un estilo lleno de color y nada pretencioso, basado en colocar pocos muebles con mucho encanto”.
Las inspiraciones de Urquiola, tan bellas como funcionales, reconocen una larga lista de éxitos artísticos y comerciales. Entre todos ellos, es imposible dejar de mencionar al Sofá Tufty-Time creado para la marca B&B Italia (ver foto). Se trata de un sistema modular con libres posibilidades de combinación ya que el otomano (la unidad básica) puede emparejarse con otras unidades centrales, de la esquina y del extremo, con los apoyabrazos altos o bajos.
Lo propio y lo ajeno
A más de 20 años de su residencia en Milán (”dónde nací profesionalmente”, según ha aclarado ella misma), Urquiola se convirtió en una representante ineludible dentro de la vanguardia italiana. Y aunque no es amiga de las polémicas, no duda en criticar (para bien y para mal) la labor de otros diseñadores encumbrados. Su opinión acerca de que Karim Rachid (quién ideó el Love Seat para Veuve Clicquot, tal como contamos aquí en Experiencias MV) es un “bluff” dentro del ambiente (lo definió como el equivalente de las Spice Girls en el mundo del diseño) sólo nos acerca más a su forma de abordar la creatividad.























Dejános tus comentarios