Limassol, puerto paradisíaco
Publicado en Julio 25, 2011
La segunda ciudad de Chipre es un destino mágico del Mediterráneo. Entre castillos y planchas anchas, dispone de una sólida infraestructura hotelera.
El sol benigno del Mediterráneo ha visto pasar la historia por esta ciudad del sur de Chipre. A lo largo de los siglos, los barcos de griegos, egipcios, turcos y británicos se apostaron frente a las costas de Limassol con una amplia gama de intenciones que iban desde el simple pillaje hasta la misión religiosa.
Isla ineludible en los antiguos caminos de las Cruzadas, Chipre vio desembarcar al legendario Ricardo Corazón de León. Incluso, aún está en pie en Limassol el castillo dónde, en 1191, el monarca británico de casó con Berengaria de Navarra.
Más allá de las páginas históricas, la segunda ciudad en importancia de Chipre (hoy tiene aproximadamente 230 mil habitantes) es un excelente destino turístico por la combinación de su clima siempre agradable y algunos otros encantos como los vinos locales y la sofisticación de su hotelería.
Además de ser el hogar de la Fiesta del Vino Chipriota, los alrededores de Limassol cuentan con atractivos naturales destacados como el espeso bosque de pinos de Troodos. También son pintorescos y apacibles algunos pueblos de la zona como Polemidhia y Agios Athanasios.
Con sólida infraestructura hotelera, en Limassol podemos elegir entre unos cuántos hoteles de categoría. Entre los más destacados; el Londa (de súper lujo y con 68 habitaciones), Ajax Hotel (cuatro estrellas, 180 habitaciones y en pleno centro de la ciudad), Le Meridien (con un centro de rélax y spa) y Saint Raphael.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más Destinos en el Mediterráneo: Malta
Descubriendo Malta
Publicado en Marzo 12, 2011
Tiene un clima ideal, una historia que mezcla tradiciones británicas e italianas y escenarios naturales sorprendentes. Desde La Valletta a Gozo, hay mucho por ver y hacer.

Está sólo a 90 kilómetros de las costas de Sicilia y hay vuelos directos desde casi todas las capitales europeas. Eso quizás explique que, cada año, los viajeros colmen sus playas y sus pueblos, atraídos por una atmósfera mágica en la que se entremezclan una larga y rica historia y paisajes magníficos.
En La Valletta, la capital, lo que más sorprende es su arquitectura, con múltiples callejuelas empedradas y angostas e iglesias de distintos credos. Fundada en el siglo XVI por los Caballeros de la Orden de San Juan, la ciudad fue pensada como un refugio de nobles. De ahí su gran cantidad de castillos y palacios barrocos. Imperdibles: la Catedral de San Juan (con sus pinturas de Caravaggio y sus ¡369! lápidas de mármol) y el Palacio del Gran Maestre, que hoy es sede del parlamento nacional.

Playas, pueblos y acantilados
Más allá de su riqueza cultural y de las pintorescas influencias anglo-italianas en su cultura y su sociedad (los autos conducen por la izquierda y ), el archipiélago maltés guarda grandes atractivos naturales.
Para apreciarlos (y de paso evadirse de las multitudes), conviene viajar hasta la isla de Gozo. Allí podremos toparnos con pueblos encantadores como Xaghra y Marsalforn. En este último, vale la pena agendar el restó “La Pulena”, dónde se puede degustar desde risotto con queso gozitano (una variedad quesera local) hasta pizzas y platos con hongos.
La belleza natural también asoma con fuerza en la isla de Comino, auténtico paraíso casi deshabitado (según Wikipedia, en el último censo se contabilizaron 8 pobladores permanentes) dominado por flores silvestres y un constante brisa marina que parece perfumarlo todo. Su playa más importante es “Laguna Azul”, perfecto edén para surfistas, buceadores y viajeros en general.

Lo dicho hasta aquí es apenas un esbozo de todo lo que se puede ver y hacer en Malta. Pero es suficiente para animarles a descubrir este exótico rincón de la Unión Europea que aún puede presumir de tener rincones tranquilos y fabulosos.























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