El excéntrico Mr. Blumenthal

Publicado en Diciembre 15, 2008

La aplicación de métodos científicos a la gastronomía y una inagotable capacidad de sorpresa han convertido a Heston Blumenthal en uno de los chefs internacionales ineludibles.

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          Muchas cosas impensables se vuelven posibles en el restaurante Fat Duck de Londres. ¿Se animaría usted a comer copos de avena de caracol, un helado de huevo con tocino o un sorbete de sardina en tostada? Su respuesta podría variar al enterarse de que Heston Blumenthal es el alma mater del lugar.
          Blumenthal, que puede ser calificado de muchas maneras aunque no ciertamente de improvisado, está al frente de uno de los mejores restaurantes del mundo (según la Academia Internacional de Gastronomía). O de uno de los más raros, según la revista Forbes.

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         Audacias aparte, lo característico de Blumenthal es su permanente proceso de investigación-creación con los alimentos. Somete las materias primas a los más extraños tratamientos y no ha dudado en instalar un batidor de huevos como un tanque líquido de nitrógeno que transforma alimentos sólidos en líquidos o en espuma.

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        Con amantes y detractores, este particular gastrónomo británico -formado en la alta cocina francesa- lleva más de una década al frente de The Fat Duck y tiene tres estrellas michelín en su haber.

La playa comestible

         Desafiando cualquier concepto de lo “extravagante”, Blumenthal preparó en cierta ocasión un Mouse de té verde escalfado en nitrógeno líquido y una “playa” (es decir, “arena” hecha de azúcar baja en calorías, algas espolvoreadas y nueces cristalizadas). Los comensales eran invitados a probarlo conectados a un I-Pod que reproducía el sonido de las olas del mar. “Parece que te estás comiendo la experiencia de estar en la playa“, declaró Blumenthal.
       ¿Qué más se puede agregar?

Texto : Andrés Bacigalupo

Stafford: Hotel del Año en Londres

Publicado en Diciembre 7, 2008

Situadas en el histórico distrito de Saint James, las tres residencias del siglo XVII que conforman el Stafford Hotel son el punto de partida perfecto para quienes buscan la proximidad con tiendas, restaurantes y teatros.

           En una ciudad con mil años de historia, 300 museos y 12 millones de habitantes, es muy difícil decidirse por un recorrido. Se vuelve imprescindible armar un plan que combine tiempos, cercanías y equilibrados placeres. En ese sentido, hacer “base” en el barrio de Saint James no deja de ser una alternativa interesante.
         La última reafirmación como uno de los hoteles preferidos por los viajeros ocurrió el año pasado. Además de ser elegido como el Hotel Británico del Año, The Stafford Hotel añadió 27 nuevas suites y se posicionó como un lugar exquisito y pleno de facilidades: su estilo victoriano condensa lo más característico de la identidad inglesa y su estratégica ubicación en el histórico Saint James lo acercan a algunos de los más selectos teatros y restaurantes. (Sin olvidar las tiendas de marcas de lujo como los zapatos John Lobb -que calzan los reyes de España, por ejemplo).
            Saint James es un barrio exclusivo de Londres, una zona donde todavía se respiran aires aristocráticos. Si es cierto que todos los londinenses -sin distinción de clase- aman los pubs y cierta cultura bohemia que éstos generan, en Saint James encontramos los de estilo más victoriano (y no tan “medievales” como en otras zonas), en los que abundan los espejos esmerilados y las esculturas de bronce.
         En total sintonía con su entorno, The Stafford Hotel posee chimeneas de mármol, con cornisas originales y vigas de madera. Además, habitaciones como la “Panel” y la “Sutherland” están ambientadas en un cálido tono caoba que revive los ambientes elegantes de los típicos clubes de caballeros. Por lo demás, el servicio de todas las habitaciones es más que completo. Incluye desde reproductor de CD y luz nocturna en el baño hasta artículos de tocador de la marca Floris y el periódico The Times todos los días. Con discreto lujo inglés (no es una complejo “fastuoso” al estilo americano), el Stafford es una de las opciones más cómodas e interesantes para quienes busquen descubrir Londres sin prisa pero sin pausa.

Típico pub de la zona de Saint James (Londres).

Texto: Andrés Bacigalupo
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London Hotels guide

De compras por Londres

Publicado en Noviembre 10, 2008

Elegante y bien clásico, el Mandarin Oriental Hyde Park es un hotel de alta categoría con servicio impecable. Su ubicación lo vuelve imprescindible para quienes quieran hacer tour de compras.

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         Los amantes de marcas consagradas como Burberry´s o Harrod´s pueden alojarse en este fabuloso hotel del distrito de Kensington si desean estar cerca de sus destinos de compras. Su ubicación estratégica convierte al Mandarin en un lugar clave para quienes deseen estar cerca del ritmo comercial de Londres.
           Nada de esto le resta tranquilidad al hotel, que tiene amplios ventanales con vista al Hyde Park, el enorme espacio verde inaugurado en 1728 y cuyas sucesivas modificaciones lo han vuelto más grande que el Principado de Mónaco.
         Pensado para los amantes del lujo y el confort, el hotel lleva su concepto de atención al cliente a su máxima expresión. Cada piso posee un encargado disponible las 24 horas y todos los clientes pueden optar por el servicio adicional de un asistente de compras, alguien que se encargará de acarrear sus adquisiciones para que usted pueda “liberar” sus brazos. Y seguir comprando.

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          El hotel está a 30 km del Aeropuerto de Heathrow. Pero a minutos a pie de la calle Sloane, un boulevard elegante repleto de tiendas de alto nivel. Si en los ´60, sus veredas vieron pasar al movimiento hippie, hoy las boutiques de la zona albergan a firmas de diseño exitosas como las de Viviente Westwood.

Texto: Andrés Bacigalupo
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Consejos de una turista para comprar en Londres

Miniaturas de Japón

Publicado en Octubre 13, 2008

William G Bosshard ha sido el principal difusor de los netsukes en Occidente. A fines de este mes, comienza en Londres una exposición dónde ofrecerá lo más destacado de su colección.

 

        De todos los hallazgos del artista y coleccionista William G Bosshard, quizás hayan sido los netsukes japoneses los más peculiares. El propio Bosshard los descubrió en un mercado callejero de Tokio en 1964 y desde esa fecha su afición por el tema creció en cada viaje a Oriente.
         Los netsukes son pequeñas esculturas en madera o marfil y si bien se han convertido en piezas de gran valor artístico, nacieron con un propósito estrictamente funcional. En la cultura del Japón antiguo los kimonos eran la vestimenta más usual pero al carecer de bolsillos, los hombres no podían trasladarse guardando pequeños objetos personales. Por ello, el netsuke cumple la función de prendedor y desde él cuelga un hilo sobre el que pende un contenedor. Éstos reciben el nombre de INRO y pueden ser confeccionados en base a distintos materiales. Aunque evolucionaron en tamaños diversos, lo más frecuente es que en ellos no quepa algo más que un documento o medicamentos.


       Los motivos más frecuentes entre los netsukes son animales y es frecuente encontrar varias especies de animales entrelazadas en un mismo netsuke.
        Quintessentially, la reconocida guía londinenese del lujo, ha recomendado este mes la exposición que Bosshard realizará en la capital británica. Allí, se podrán ver 99 piezas curiosas de este significativo arte japonés, incluyendo algunas reliquias que datan del siglo XVII.

Texto: Andrés Bacigalupo
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International Netsuke Society