Gastronomía y lujo en Tokio
Publicado en Mayo 15, 2010
El hotel Okura está considerado entre los mejores hoteles de Japón. Su ubicación y su increíble oferta gastronómica lo convierten en un punto turístico en sí mismo.

Al llegar, incluso antes de que el avión aterrice, resulta imposible no maravillarse frente a la constante sucesión de rascacielos imponentes y el aura de perfección que envuelve a la capital japonesa.
Vertiginosa y frenética, Tokio invita a los viajeros a descubrirla y a entenderla. Pero conviene recordar que una cultura tan peculiar necesita su tiempo para ser realmente aprehendida (y disfrutada).
Una manera sofisticada de vivir Tokio es, sin duda, optar por el Hotel Okura (distrito deToranomon, barrio especial de Minato).

Enorme y glamoroso, el Okura posee 834 habitaciones repartidas en dos alas y es sinónimo de comodidad y lujo (dispone de todos los servicios imaginables). La gastronomía es uno de sus puntos fuertes: posee 8 restaurantes, 3 bares, una cafetería y un típico salón de té japonés.
De su notable abanico culinario, destacamos el Orchid Room (con su menú de cocina continental, ideal para almuerzos de negocios), Kyubei (sólo sushi), Toh-Ka-Lin (comida china y, específicamente, cantonesa), La Belle Epoque (alta cocina y una atmósfera adecuada para celebraciones) y Sazanka.

Este último restaurante fue premiado con una estrella Michelín en 2007. En su carta, destacan los cortes de ternera de la ciudad de Kobe (famosa en Japón por su producción vacuna) y los vegetales grillados preparados a la manera nipona.
Gastronomía aparte, el Okura es un punto geográfico muy cómodo para trazar recorridos por el resto de Tokio. Puede descubrir a pie los atractivos del barrio de negocios de Toranomon. Y, a sólo cinco minutos de distancia, se encuentran los vecindarios de Roppongi (con mucha vida nocturna y uno de los preferidos por los extranjeros residentes) y Akasaka (dónde está el palacio del mismo nombre y la mayoría de las embajadas importantes).

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Texto: Andrés Bacigalupo
El invierno de Yamamoto
Publicado en Marzo 16, 2009
A 28 años de la llegada de su primera colección a París, el diseñador japonés Yohji Yamamoto no pierde vigencia. Lo último ha sido una colección invernal de abrigos cerrados y sobrias chaquetas simétricas.
Fue 1981 el primer año “internacional” de Yohji Yamamoto. Ese año, las pasarelas de París vieron desfilar sus creaciones por primera vez y algo (o mucho) de su estridente sobriedad debió haber cautivado a los exigentes ojos críticos de la moda francesa porque el diario Libération tituló: “La moda francesa tiene a sus maestros: los japoneses“.
Yamamoto es el indiscutido rey del color negro y de la elegancia sin ornamentos, una tendencia que se ha calificado como “pobreza poética” pero que lejos de connotar sentimientos de tristeza tiene otras lecturas. “Los que usan mis prendas quieren afirmar su punto de vista“, dijo en cierta ocasión el modisto nipón y dejó en claro que la sobriedad tiene su público.
Parte de su última colección -presentada a principios de este mes en la Semana de la Moda de París- vuelve a las “raíces” del primer Yamamoto. Sus modelos desfilaron con largos vestidos, abrigos cerrados y chaquetas asimétricas, en juego constante entre el negro y paulatinos toques de rojo intenso.
La prensa mundial dio su visto bueno : en España se refirieron a sus nuevos vestidos como “vendibles y poéticos” al mismo tiempo, virtud no tan frecuente en la alta moda mundial.

Pero Yamamoto no se agota allí : también se ha asociado recientemente con Adidas para el lanzamiento de Y3, una marca de ropa deportiva con predominio de azules brillantes, naranja y negro.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más moda en MV Blog
Zac Posen
Experimentando con shōchū en Londres
Publicado en Febrero 11, 2009
La capital británica vive una suerte de era dorada de la coctelería y en el Shochu Lounge la estrella es una antigua bebida japonesa que todos quieren probar.

Habría que escribir un largo organigrama para dar cuenta de la auténtica variedad de bebidas alcohólicas típicas de Japón y que, por esa cuestión del difícil arte de traducir culturas ajenas, nos llegan con los nombres cambiados o con imprecisiones de todo tipo.
Voy a decepcionarlos porque aquí no aclararé demasiado las cosas. Pero dejando afuera lo que en Occidente conocemos como “vinos de arroz” (incluyendo al típico sake), se encuentra el shōchū. Este es su identikit: 25% de graduación alcohólica, con sabor similar al vodka y que suele ser servido con té de oolong o jugos de frutas de naranja o durazno.

En Londres, nueva capital de la coctelería experimental, esta milenaria bebida encontró un lugar privilegiado que lleva su nombre. Se trata del Shochu Lounge, ubicado en el barrio de Fritzrovia, un distrito con vida nocturna agitada dónde también se pueden conocer los pubs Crystal Club y 100Club.
La sugerencia ya está hecha pero por si acaso eres de los que necesitan más información a la hora de decidir una salida, UrbanPath ofrece opiniones de viajeros sobre este singular bar londinense.
Texto: Andrés Bacigalupo
Vea también:
Guía de Fritzrovia
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Stafford Hotel
Miniaturas de Japón
Publicado en Octubre 13, 2008
William G Bosshard ha sido el principal difusor de los netsukes en Occidente. A fines de este mes, comienza en Londres una exposición dónde ofrecerá lo más destacado de su colección.
De todos los hallazgos del artista y coleccionista William G Bosshard, quizás hayan sido los netsukes japoneses los más peculiares. El propio Bosshard los descubrió en un mercado callejero de Tokio en 1964 y desde esa fecha su afición por el tema creció en cada viaje a Oriente.
Los netsukes son pequeñas esculturas en madera o marfil y si bien se han convertido en piezas de gran valor artístico, nacieron con un propósito estrictamente funcional. En la cultura del Japón antiguo los kimonos eran la vestimenta más usual pero al carecer de bolsillos, los hombres no podían trasladarse guardando pequeños objetos personales. Por ello, el netsuke cumple la función de prendedor y desde él cuelga un hilo sobre el que pende un contenedor. Éstos reciben el nombre de INRO y pueden ser confeccionados en base a distintos materiales. Aunque evolucionaron en tamaños diversos, lo más frecuente es que en ellos no quepa algo más que un documento o medicamentos.

Los motivos más frecuentes entre los netsukes son animales y es frecuente encontrar varias especies de animales entrelazadas en un mismo netsuke.
Quintessentially, la reconocida guía londinenese del lujo, ha recomendado este mes la exposición que Bosshard realizará en la capital británica. Allí, se podrán ver 99 piezas curiosas de este significativo arte japonés, incluyendo algunas reliquias que datan del siglo XVII.





















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