Diseño interior: India Mahdavi
Publicado en Abril 12, 2010
Creativa y sofisticada son dos adjetivos que cuadran perfecto con India Mahdavi, una arquitecta francesa cada vez más reconocida por sus logradas ambientaciones en hoteles y tiendas.

“Nacida en Irán, entrenada en Francia y buscada en América”. Con esta frase The New York Times presentó a India Mahdavi al público estadounidense. Aunque tal vez “presentó” es una manera de decir, porque esta inquieta arquitecta y diseñadora francesa se ganó su propio lugar mientras hacía crecer su currículum trabajando en puntos tan diversos como Londres, Miami y Egipto.
En MV Experiencias, ya la hemos mencionado ocasionalmente a propósito de su trabajo en el Hotel Condesa de México. En este singular hotel de diseño del Distrito Federal, Mahdavi aportó su toque sofisticado a través de una decoración basada en líneas limpias, blanco minimalistas y tonos pastel.

Mucho más llamativa ha sido su huella por el parisino Café Germain. Allí, Mahdavi creó una impresionante figura femenina amarilla que nace en un piso y se asoma al otro. El resto de la atmósfera también destaca por las jugadas inspiradas (aunque menos audaces) de Mahdavi: recreó dos ambientes diferenciados pero no radicalmente distintos (así fue el pedido de Thierry Costes, manager del Germain) y utilizó para ello impresiones de leopardo, detalles de cristal, sofás de cuero y -cómo no- los taburetes Bishop, creados por ella misma.

Mahdavi, quién fue reconocida como diseñadora del año en 2004 por Maison & Object, es otra de las personalidades del diseño que hemos querido destacar desde MV Experiencias. Su capacidad para conjugar armonía y originalidad salta a la vista.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Confort y estilo tecno: habitación 205
Publicado en Agosto 15, 2009
Quizás una de las mayores virtudes de los hoteles boutique sea la posibilidad de elegir la habitación que más se adapta a nuestro viaje, a nuestro ritmo y a nosotros mismos.

Somos viajeros, turistas, visitantes. Recorremos ciudades y pueblos, cruzamos océanos y nos subimos a aviones. Y, muchas veces, al arribar a destino, ya en el aeropuerto nuestra mente comienza a imaginarse el hotel. Y sobre todo, la habitación.
No es un dato menor. El confort, la inspiración y el relax que ese ansiado cuarto de hotel nos brinde pueden ser la clave para que toda la aventura del viaje salga como lo deseamos.

Para quienes eligen los hoteles boutique, sea en Buenos Aires o en cualquier otro destino, encontrarse con una habitación a gusto es un dato fundamental. Es como hacer una traducción personal de quienes somos y del viaje que estamos haciendo. Así por ejemplo, un hombre de negocios priorizará aquellas habitaciones funcionales en hoteles que garanticen wi-fi y una ubicación próxima a la zona business de la ciudad en cuestión. Y, por el contrario, quienes escapen de rutinas ajetreadas, escogerán espacios armoniosos, con diseños que inviten al descanso corporal pero también mental.
En Mansion Vitraux lo sabemos por experiencia propia. Nuestros huéspedes, sin importar su nacionalidad, llegan con su propia historia y sus propios planes para el viaje. Lo único que necesitan decidir es dónde van a sentirse un poco mejor y cuál es la habitación que más se ajusta a sus deseos.
Habitaciones y estilos
En ocasiones anteriores, hemos hablado de las habitaciones 104 y 201. Hoy es el turno de la habitación 205.
Colores vívidos y una ambientación tan armónica como funcional definen a esta habitación, en la que los diseñadores han considerado la luz como un objeto más entre los otros. El resultado es una atmósfera vibrante y sobria a la vez, un interesante juego de contrastes entre la tecnología de hoy y las paredes de la antigua mansión, que data del siglo XIX.
Texto: Andrés Bacigalupo
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104 - 201
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Bruselas, eterna y renovada
Publicado en Julio 27, 2009
El dinamismo de la “capital” no oficial de Europa invita a descubrir una ciudad milenaria, bilingüe y con grandes atractivos. Además, un hotel para agendar.

80 museos, 1800 restaurantes, más de un millón de habitantes y un pasado milenario que comenzó a escribirse en el año 979, cuando los descendientes de Carlomagno la fundaron. Bruselas, que oficia como capital de la Unión Europea, es una ciudad fascinante y los viajeros apasionados podrían pasar largas semanas y no acabar de descubrir sus encantos.
La historia de la ciudad se materializa en varios castillos e iglesias medievales pero la mirada al futuro se hizo palpable en 1958, año en que se inauguró el Atomium. Este monumento a la energía atómica representa los nueve átomos de un cristal de hierro. Las esferas están interconectadas entre sí y es posible recorrerlas mediante escaleras mecánicas.

En el Atomium, los viajeros podrán contemplar exposiciones de arte permanentes (como la dedicada a la década del ´50 en la esfera “Henri Storck“) y hasta almorzar en Waterkeyn Sphere, dónde hay un bar.
Eso si: antes o después de este ineludible tour, hay que pensar en alojamientos de categoría. Y Be Manos podría ser la respuesta.

Be Manos hotel boutique
Se trata de un lujoso hotel de 60 habitaciones, cuya decoración monocromática remite a una estética que podría calificarse como “retro chic”. Elogiado por los expertos Mr and Mrs Smith, es un establecimiento al que no le falta ningún servicio y se recomienda especialmente por su ubicación. Menos de 10 minutos desde la estación central de Bruselas y muy cerca del célebre monumento Mannekin Pis.
La experiencia de recorrer el Atomium puede encontrar allí su complemento perfecto para disfrutar Bruselas.

Texto: Andrés Bacigalupo
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Por los puentes de Estocolmo
Publicado en Julio 18, 2009
Dispersa entre 14 islas, la capital sueca ofrece las maravillas de su cultura y la benevolencia de un clima que, este mes, atenúa su tradicional frío. Conozca un hotel ideal para alojarse.

Julio es uno de los mejores meses para recalar en Estocolmo. Por esta época, los fríos boreales merman lo suficiente como para transitarla de punta a punta y descubrir algunos de los rincones maravillosos que tiene para ofrecer.
Por empezar, el viajero descubrirá que “la Venecia del Norte” no es un eslogan vacío. La capital de Suecia, repartida entre 14 islas, es un archipiélago urbano interconectado por 57 puentes. Atravesarlos es inevitable pero también una experiencia magnífica.

De una isla a otra se descubren los contrastes. Puede pasar de la estética “dura” de Norrmalm (el barrio de los negocios) al laberinto de pequeñas calles de la Ciudad Vieja (Gamla Stan).
Hay muchos lugares para ver y conocer en la ciudad de Ingrid Bergman y Greta Garbo. Puede ser un visita comentada por Gamla Stan o los viajes en barco que acaban y terminan en Stallmästaregården.

Un gran hotel boutique
El alojamiento en la capital sueca también puede guardar una agradable sorpresa. Si a hoteles boutique nos referimos, el Berns Hotel es una alternativa sofisticada y al mismo tiempo ideal para turistas jóvenes.
Berns consta de 65 habitaciones, está muy cerca del Palacio Real y de la Ópera (entre otros puntos de referencia importantes) y su ambientación ultramoderna es el resultado de la constante renovación que ha vivido el edificio, que data del siglo XIX.
Algunos de los detalles que más hemos considerado son el trabajo de diseñadores de renombre como Philippe Starck y su acertada decoración combinando madera de cerezo y mármol.

En nuestro recorrido por los hoteles de diseño europeos, Berns ocupa sin duda un lugar importante, junto al 101 Hotel de Reyjavik (Islandia) y al Anna de Munich (Alemania), por nombrar sólo dos.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Caribe - España
Una habitación con los aires de un genio
Publicado en Julio 13, 2009
Hombre clave en la arquitectura del siglo XX, Ludwig Mies van der Rohe desarrolló un estilo singular que, a partir de su desembarco en la Exposición Internacional de Barcelona, lo consagró definitivamente.

Corría el año 1929 cuando Barcelona realizó su segunda Exposición Universal (la primera había sido en 1888). Y aunque participaron una veintena de países, fue Alemania la que se robó las miradas y la admiración de la mayoría.
El responsable se llamó Ludwig Mies van der Rohe. A este arquitecto y diseñador industrial nacido en Aquigsrán, le habían encargado la misión de proyectar el Pabellón de Alemania.
Su logrado trabajo lo colocó por encima de los demás expositores. Mies no sólo consiguió ser la atracción de la Exposición. Su obra pasaría a ser todo un hito para la arquitectura del momento. La simplicidad de los elementos y la composición lo convirtieron en el introductor del racionalismo arquitectónico en España y en uno de sus más fieles representantes a nivel mundial.
El novecentismo comenzaba a desterrar al modernismo y -tanto Mies como la expo de Barcelona 1929- pueden entenderse como un punto de inflexión clave para los desarrollos ulteriores.

En Mansion Vitraux Boutique Hotel, dónde nos guía una pasión por el diseño que siempre queremos compartir, ese momento paradigmático para la arquitectura, está especialmente evocado en la habitación 104.
Tal como muestran las fotografías, la ambientación y la selección de los elementos de la habitación se siguieron bajo la inspiración de Mies y de aquel simbólico año 1929. Año en que, no sólo Barcelona, comenzaba la transición hacia nuevos conceptos de diseño.

Texto: Andrés Bacigalupo
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Reyjavik, la ciudad inesperada
Publicado en Junio 27, 2009
He aquí un destino diferente por donde se lo mire: una capital de pocos edificios, fría pero acogedora y con el orgullo de ser uno de los mejores lugares del mundo para vivir.

Dos mil kilómetros al oeste de Londres y cuatro mil kilómetros al este de Nueva York. En el medio, la capital de un país tan pequeño como próspero comienza a atraer las miradas de los viajeros de ambos lados del Atlántico. Es la única ciudad importante de Islandia y allí también es posible encontrar un hotel boutique de esos que nos gusta conocer en MV Experiencias.
Fundada por noruegos en el año 870, tuvieron que pasar más de mil años para que Reyjavik se convirtiera en la capital de Islandia, en 1944. La ciudad, eso sí, conserva los rasgos de un pueblo: menos de 200 mil personas viven en ella y a su clásico cielo gris no lo tapa ningún rascacielo.

Esta simpleza, sin embargo, no es sinónimo de aburrimiento. Una intensa vida cultural ha convertido a la patria de la cantante Bjork en un destino apasionante. La eligen quienes buscan cambiar las ruidosas urbes europeas por un poco de bohemia, sobre todo en los meses de mayo y junio, cuando se realiza el Reykjavik Art Festival, un evento multicultural que se realiza cada año desde 1970.

101 Hotel
Si el ranking de la ONU colocó a este país como el mejor del mundo en calidad de vida, sería raro que su infraestructura hotelera no estuviera a la altura de las circunstancias.
Uno de los más sofisticados hoteles es el 101 Hotel de Reyjavik. Posee 38 habitaciones, todas con diseños sobrios y minimalistas y es el lugar ideal para los amantes del arte, que sabrán apreciar las periódicas exhibiciones que se realizan en el lugar. Y es que muchos artistas islandeses eligen mostrar en el 101 sus mejores trabajos.
Definido como “elegant-eurochic”, 101 Hotel parece combinar perfecto con el encanto una ciudad magnífica y al mismo tiempo, poco pretensiosa.





















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