Juegos de luz y agua: habitación 102
Publicado en Septiembre 21, 2009
Ambientada en colores que remiten al océano y al hielo, la habitación recrea un clima de sofisticación y equilibrada frescura.

“El vidrio y la luz en un encuentro de energía y seducción que representan el hielo y el agua, transmiten una experiencia de brillo y luminosidad“. El leit motiv de la habitación 102 de Mansion Vitraux resume acertadamente un estilo de decoración tan sofisticado como apacible.
Tal como hemos reseñado anteriormente a propósito de otras habitaciones, una vez más queda en evidencia el valor agregado de los hoteles boutique: los huéspedes eligen aquel ambiente que más se adapta a sus gustos personales. Para quienes aprecian el valor del diseño y el confort, el dato no es anecdótico.

Una meditada gama de verdes y la combinación armónica de formas refuerzan el concepto de calidez en su expresión justa.
Bajo la premisa de un amplio abanico de estilos (desde lo clásico hasta lo vanguardista y con especial énfasis en los detalles), las habitaciones de Mansion Vitraux conjugan la fuerza del diseño y altos estándares de calidad con vistas a ofrecer experiencias inigualables.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Confort y estilo tecno - Estilo Zen: diseño y armonía
Una habitación con los aires de un genio
Publicado en Julio 13, 2009
Hombre clave en la arquitectura del siglo XX, Ludwig Mies van der Rohe desarrolló un estilo singular que, a partir de su desembarco en la Exposición Internacional de Barcelona, lo consagró definitivamente.

Corría el año 1929 cuando Barcelona realizó su segunda Exposición Universal (la primera había sido en 1888). Y aunque participaron una veintena de países, fue Alemania la que se robó las miradas y la admiración de la mayoría.
El responsable se llamó Ludwig Mies van der Rohe. A este arquitecto y diseñador industrial nacido en Aquigsrán, le habían encargado la misión de proyectar el Pabellón de Alemania.
Su logrado trabajo lo colocó por encima de los demás expositores. Mies no sólo consiguió ser la atracción de la Exposición. Su obra pasaría a ser todo un hito para la arquitectura del momento. La simplicidad de los elementos y la composición lo convirtieron en el introductor del racionalismo arquitectónico en España y en uno de sus más fieles representantes a nivel mundial.
El novecentismo comenzaba a desterrar al modernismo y -tanto Mies como la expo de Barcelona 1929- pueden entenderse como un punto de inflexión clave para los desarrollos ulteriores.

En Mansion Vitraux Boutique Hotel, dónde nos guía una pasión por el diseño que siempre queremos compartir, ese momento paradigmático para la arquitectura, está especialmente evocado en la habitación 104.
Tal como muestran las fotografías, la ambientación y la selección de los elementos de la habitación se siguieron bajo la inspiración de Mies y de aquel simbólico año 1929. Año en que, no sólo Barcelona, comenzaba la transición hacia nuevos conceptos de diseño.

Texto: Andrés Bacigalupo
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Ambientaciones cálidas, con el sello de Ilan Dei
Publicado en Junio 6, 2009
Influido por el minimalismo japonés, el diseñador Ilan Dei propone espacios originales y armoniosos con su éxitosa serie de “grahpic sets”.

Nuestra pasión por la estética nos lleva hoy a descubrir a Ilan Dei, un premiado diseñador de California, cuyos muebles y decoraciones son ya una marca de estilo para muchos norteamericanos.
Israelí aunque de origen africano, Dei tiene un estilo que recoge influencias culturales varias. Por un lado, se percibe su notorio anclaje en maestros japoneses como Isamu Noguchi y Kai Ito. (De hecho, Dei comenzó a estudiar con éste último en 1986).

Sin embargo, es justo decir que Dei ha sabido desarrollar su propio sello de identidad, virtud que en 2000 lo hizo acreedor del Premio al Mérito por parte de la National Association of Store Fixture Manufacturers (NASFM).
Aquí les dejamos algunos de los graphic sets que Dei diseñó con la mirada puesta en recrear espacios con un toque cálido y distendido.


Texto: Andrés Bacigalupo
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Tom Dixon
Encanto y confort en el Mediterráneo francés
Publicado en Febrero 25, 2009
La séptima generación de una familia espera a los visitantes en una construcción del siglo XVIII reconvertida en pequeño hotel boutique: cinco habitaciones con una ambientación original en pleno centro histórico de Montpellier.

La estelaridad de una ciudad como París y su incesante oferta turística suelen hacer olvidar que Francia cuenta con muchas regiones atractivas y que cada una de ellas ha ido forjando con los años su propia identidad histórica.
Así como el mes pasado nos referíamos en MV Experiencias a la sureña Avignon y su afamado puente en la región de la Provenza, hoy redescubrimos en el Languedoc (también en el sur) el encanto de una ciudad como Montpellier, una de las pocas no fundadas por los romanos en la región.

Tiene algo más de 400 mil habitantes (incluyendo su área metropolitana) y un pasado de disputa: el antiguo reino de Aragón la controló hasta el siglo XIII, luego pasó a manos del reino de Mallorca y finalmente volvió a la corona francesa en 1349.
Las huellas de ese y otros capítulos históricos se siguen viendo en plazas y monumentos. Tiene su propio Arco del Triunfo, el Museo Fabre y un jardín botánico que data de 1593, lo que lo convierte en el primero de toda la historia de Francia.

Baudon de Mauny
En una región con tan rico pasado, no sorprende que Alain y Nathalie, los propietarios del hotel Baudon de Mauny, sean miembros de la séptima generación de una familia al frente de este edificio construido en 1777. Hoy, esa construcción ha llegado a nuestros días rediseñada como un pequeño pero sofisticado hotel boutique de cinco habitaciones.
Cuatro de esos cuartos han sido ambientados inspirados en temas de la naturaleza: amapolas, orquídeas, flamencos y mariposas. Por fortuna, esa redecoración se ha hecho sin perder de vista lo mejor del siglo XVIII, innegable en los altos techos de la casona y en algunos de detalles de sus puertas, enormes y sólidas.

Ubicada en una zona de mucho flujo turístico, la ciudad de Montpellier queda casi 800 kilómetros al sur de París pero a sólo 300 de Barcelona y es una opción muy recomendada para quienes recorren el camino de España a Italia en auto o tren. Y lo mejor : está a sólo 6 kilómetros de las playas del mar Mediterráneo.




















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