Grant Achatz, mejor chef de EE.UU
Publicado en Noviembre 26, 2008
Icono de la nueva “gastronomía molecular”, Grant Achatz obtuvo el reconocimiento de su país luego de pasar un momento especialmente crítico para su salud.

En su restó Alinea, en Chicago, Achatz siempre ha sorprendido con un número fijo de propuestas culinarias. Pero qué propuestas; explosión de trufas, transparencia de frambuesa, pétalos de rosa y yogur, palomitas dulces licuadas, y otras excentricidades por el estilo. Son 28 platos en total y los comensales pagan un promedio de 375 dólares por la experiencia de degustarlos a todos (con vino incluido).
Discípulo del célebre Ferrán Adriá, Achatz fue galardonado hace 2 meses con el máximo reconocimiento de su país: los Premios de la Fundación James Bear (lo que para algunos equivale a una suerte de “Oscars de la Gastronomía”).

La ceremonia tuvo un dato ineludible y muy emotivo. Achatz acaba de superar un cáncer de lengua que casi le arrebata el sentido del gusto, luego de un agresivo tratamiento de seis meses que lo devolvió a la vida con más fuerza y dedicación que antes.

Anteriormente, este joven chef de 33 años había obtenido otros galardones. Su restó Alinea fue nombrado el mejor del país por la revista Gourmet en el 2006. Y él fue reconocido como el mejor chef de la región de los Grandes Lagos en 2007.
Texto: Andrés Bacigalupo
La exquisitez vasca
Publicado en Noviembre 12, 2008
Hilario Arbelaitz es el cocinero sinónimo del País Vasco y uno de los más célebres de España. Su secreto: innovar sin perder de vista la tradición de su tierra.

La fama de Hilario Arbelaitz se fue consolidando al ritmo de reconocimientos de todo tipo, aunque sin duda la más maravillada fue la crítica gastronómica Patricia Welss, quién desde las páginas del International Herald Tribune escribió que no podía imaginar a nadie infeliz en el restaurante del chef vasco.
Arbelaitz, como tantos, aprendió de su madre el placer de cocinar y su mérito parece ser el de añadir, crear e innovar pero siempre sobre esa base sólida anclada en las tradiciones culinarias del País Vasco, muy afectas a todos los frutos del mar.
Lleva más de tres décadas frente a su restaurante Zuberoa, en la localidad vasca de Oiartzun y acumula dos estrellas Michelín, la prestigiosa guía que califica los mejores sitios españoles para comer (de hecho, aquí en MV Experiencias, hablábamos de otro lugar premiado por Michelín; El Arambol de la Casa del Abad, en Palencia).
Entre las creaciones de Arbelaitz figuran las ostras con gelatina de limón y caviar (un clásico entre los asiduos a su restaurante) y las ostras con cerveza negra de Pagoa, un plato mucho más reciente. Pagoa es además una marca propiedad de la familia Arbelaitz.
Clásico e inquieto a la vez, este gran chef vasco no se detiene en las nimiedades ni gusta de las calificaciones. Así, cuando Michelín le retiró una de sus estrellas no mostró preocupación alguna. “No soy de los que preguntan, lo mismo que cuando me la han dado no he llamado, tampoco ahora que me la han quitado”.
En cualquier caso, su trayectoria es poco discutible. En 1991 fue distinguido con el Premio Nacional de Gastronomía y dos años después se lo reconoció como el mejor cocinero del País Vasco. Además, es asesor de El Bodegón, un conocido restaurante de Madrid.

Cerca de 10 mil habitantes viven en Oiartzun, la ciudad dónde Arbelaitz posee su célebre restaurante.

Ostras con lentejas al hinojo y azafrán, de Hilario Arbelaitz.




















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