Petorutti x 37
Publicado en Junio 5, 2011
Hasta fin de mes, el Malba expone 37 obras de Emilio Pettoruti, el gran pintor abstracto argentino. Una selección de óleos, acuarelas y collages para repensar al gran artista.

Hay que retrotraerse al año 1924 y a la galería Witcomb de Buenos Aires para encontrar el controvertido momento “fundacional” de Emilio Pettoruti (1892-1971). La fecha remite a su primera exposición en Argentina tras más de una década de vivir en Europa y asimilar las corrientes cubista y futurista.
Este año, el mismo en el que se cumplirán 40 años de su fallecimiento, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) ha encontrado la oportunidad para organizar una exposición de 37 obras suyas que permiten reflexionar sobre su huella en el arte abstracto nacional.
Hasta el 27 de este mes, “Pettoruti y el arte abstracto 1914-1949” pretende resumir, en 37 obras (entre óleos, collages y acuarelas) la mirada del artista sobre un campo del arte que no pocas veces ha sido objeto de polémicas varias. La idea es “mostrar qué era lo que él decía, a partir de su práctica artística, acerca de la problemática de la abstracción“, ha dicho a la prensa la curadora de la muestra, Patricia Artundo.

Obras y catálogo
Entre las obras que se exponen en el Malba figuran “Armonía, movimiento, espacio”, “Fuerza centrípeta”, “Cosas de pueblo”, “Ciudad país”, “Naturaleza muerta” y “Las sombras”. Además, el museo ha editado un catálogo bilingüe de 120 páginas que incluye dos ensayos curatoriales.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más Arte y Exposiciones en MV Experiencias:
Kusama en el Reina Sofía (Madrid) – Bourgeois en Fundación Proa
Kusama, la artista de los mil puntos
Publicado en Abril 27, 2011
Surgió en los ´60 neoyorquinos y su obra fue ganando un paulatino reconocimiento. Internada en un hospital psiquiátrico desde hace décadas, nunca dejó de producir. En mayo, el Reina Sofía de Madrid inaugura una amplia exposición sobre ella.

Los puntos la han obsesionado desde muy pequeña. Grandes, pequeños pero sobre todo multicolores. De una singular manera, ellos son los que mejor unen los vaivenes de una artista que vivió desde adentro la ebullición creativa de los sesenta.
Su popularidad comenzó a crecer tras un impactante happening de 1968 (“Anti war naked happening and flag burning bridge”) para afirmarse al calor de las múltiples influencias del arte pop, el minimalismo y el expresionismo abstracto.
Pero aunque la escena artística del Nueva York de los ´60 le pertenecía, Yayoi Kusama dejó EE.UU a comienzos de los setenta y volvió a su Tokio natal. Y más precisamente, a un neuropsiquiátrico.
Muchos pensaron que aquella internación era pasajera. Y muchos otros que significaba el final de su carrera. Se equivocaron unos y otros. Kusama lleva casi cuatro décadas de tratamiento y su capacidad y calidad expresivas no sólo no se han apagado. Parecen, por el contrario, encendidas y vibrantes.

En el transcurso de su vasta trayectoria, Kusama ha expandido sus soportes (pintura, escultura, fotografía, collage, instalaciones) y ha cosechado premios como la Orden de las Artes de Francia (2003). Además, su declarado admirador Peter Gabriel grabó con ella una canción en 1994.
En Madrid, hasta septiembre

Desde el próximo 10 de Mayo, el Museo Reina Sofía de Madrid abrirá la exposición sobre Kusama. Será oportunidad estupenda para explorar y disfrutar a esta artista japonesa que, al decir de los críticos triunfó “contra todo pronóstico” en un ambiente artístico predominantemente masculino (el Nueva York de fines de los ´60).
Luego de Madrid, la obra de Kusama continuará su itinerario por el Pompidou (París) y el Tate Modern (Londres).
Texto: Andrés Bacigalupo
Más Arte en MV Experiencias:
Louise Bourgeois – Marc Chagall
Louise Bourgeois en Fundación Proa
Publicado en Abril 18, 2011
Una araña gigantesca es apenas una parte de la exposición “El retorno de lo reprimido”, que se exhibirá en Proa hasta el próximo 19 de junio.

El primer gran impacto ocurrirá antes de que los visitantes ingresen al espacio cultural de Fundación Proa, ubicado en el barrio de La Boca. En la puerta se toparán con una araña de 22 toneladas y 10 metros de altura.
Este insecto icónico de la obra de Bourgeois data de 1999 y ya pasó por museos como el Tate de Londres y el Guggenheim de Bilbao. Bautizada “Maman”, la araña -tan protectora como amenazante- es la más vistosa obra de una artista que difícilmente se pueda asimilar a un movimiento. Lo que si es innegable, en cambio, es el profundo vínculo con el psicoanálisis.

Bourgeois, que murió el año pasado a los 99 años, fue una de las escultoras francesas más destacadas del siglo y su obra examina de forma cruda al amor, especialmente al filial y parental.
Para acercarse a ella, Proa exhibe 86 obras en total, entre ellas las instalaciones “The destruction of the Father” (1974) y “Red Rooms” (1994). En todos sus trabajos se advierte la mirada psicoanalítica sobre las relaciones primarias y el ambiguo rol que le caben a los progenitores, muy especialmente a la madre.

Tras apreciar su vasta obra, no extraña el dato de que Bourgeois se analizara durante más de tres décadas con el mismo terapeuta de Nueva York. Esa misma ciudad, precisamente, acogió en 1982 la primera gran muestra sobre ella (en el MOMA).

Texto: Andrés Bacigalupo
Fotografías: Federico Taboada
Más ARTE en BUENOS AIRES en MV Experiencias:
Grete Stern y los sueños de otras
El surrealismo de Chagall llega a San Sebastián
Publicado en Diciembre 19, 2010
El pintor bielorruso será uno de los protagonistas estelares de 2011 en la Sala Kubo. La elección coincidirá con el 25º aniversario de la muerte del gran genio del surrealismo.

De su obra se dice que puso las justas cuotas de humor, delirio y fantasía al inestable siglo XX y que sus imágenes impregnaron de imaginación a toda una generación de aprendices y seguidores. Mar Chagall, de origen bielorruso pero afincado muy pronto en Francia, fue también pintor de murales y exquisito realizador de escenografías teatrales.
Hijo de una familia pobre y testigo inevitable de las agitadas convulsiones soviéticas, Chagall tuvo una vida intensa, marcada por las carencias y signada por una visión melancólica de la existencia. Él mismo confesaría en 1931 que sólo cuando se cruzó con su musa y esposa Bella Rosenfeld, las cosas tomarían finalmente otro cariz. Hasta entonces, “nací muerto”, sentenciaría en el texto autobiográfico “Mi Vida”.
Y sin embargo, de aquella gris carestía inicial, Chagall, con su arte, abrió auténticas ventanas a la imaginación, jugando en sus lienzos con la combinación agridulce de sueños y temores. Este gran maestro también es recordado como un fanático admirador de Rembrandt y un expresionista empedernido en el uso de los colores primarios (el rabino verde, judíos rojos y las casas, de verde o azul).

De origen judío, Chagall también retrató la cotidianeidad de su pueblo en las aldeas rusas de principios de siglo.”Yo y la aldea”, de 1911 y “La casa gris”, de 1917 acaso sean sus mejores exponentes al respecto. Otro legado trascendente de Chagall son las 12 vidrieras en la sinagoga del Hospital Hadassah de Jerusalén, realizadas en 1962.

En la Sala Kubo
El año próximo, la Sala Kubo de San Sebastián (que acaba de festejar su década de existencia), dedicará una de sus dos muestras principales a Chagall. Según adelantaron los organizadores, la exposición contará con obras cedidas por coleccionistas particulares e instituciones y tendrá lugar a comienzo del verano europeo. Mientras tanto, quienes deseen redescubrir la obra de Chagall en otras fechas, pueden recalar en Niza, ciudad en la que hay un museo en su honor, tal como hemos reseñado recientemente en MV Experiencias.




















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