Vinos codiciados y exclusivos en Pauillac
Publicado en Agosto 19, 2009
De todas las subregiones de Burdeos, el pequeño pueblo de Pauillac destaca por haber producido algunos de los tintos más elogiados de los últimos años.

Si Francia fuera un continente de vinos, la región circundante de Burdeos sería tal vez su país más emblemático. Con casi 9000 bodegas (conocidas como “chateau” en francés) y decenas de miles de hectáreas cultivadas, aquí se registran 57 denominaciones de origen.
En semejantes extensiones la diversidad tiene su lugar y se traduce en un variado abanico de productos: desde populares vinos de mesa hasta algunas de las botellas más caras del mundo, como el Château Mouton Rothschild (bodega que, como les contábamos, se ha destacado por convocar siempre a artistas notables para el diseño de sus etiquetas).
Con los años, cada una de las cuatro subregiones vitivinícolas (Saint Émilion, Pomerol, Médoc y Graves) ha desarrollado su propia identidad en la fabricación de vinos (sobre todo tintos).

En el Médoc, el municipio de Pauillac (una comarca de sólo mil habitantes) ha visto crecer su fama mundial básicamente a partir del Chateau Lynch Bages 2003, además del ya mencionado Mouton Rothschild.
Chateau Lynch Bages 2003 es un tinto de crianza de elaboración clásica, resultado de los varietales Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Merlot y Petit Verdot. Los enólogos destacan su color guinda intenso y sus excelentes notas de crianza en barrica nueva. “Perfecta tonicidad gruesa, potente, que llena boca y que se ve realzada por las pinceladas de acidez firme y bien estructurada“, evalúa Javier Carmona.
En términos generales, los expertos creen que el suceso de los vinos de Pauillac radica en su fuerza aromática, consecuencia de la acertada combinación de fruta fresca, roble y sequedad sutil.

Maridaje sugerido
En el país de los quesos y los vinos, no podía faltar una interesante sugerencia para acompañar vinos como los que hemos mencionado. En este sentido, la gastronomía gala propone, por ejemplo, un queso como el Saint Nectaire, procedente de la región de Auvernia y con un ligero gusto a avellana y champignon.
Pero si el asunto del maridaje vino-queso no lo convence, elija usted la combinación. Eso sí, tenga en cuenta la recomendación de Hugh Johnson, que todos los años repite en su Pocket Wine Book esta regla de oro: “mientras más duro es el queso, más taninos aguanta. Y cuánto más cremoso, más acidez necesita”.
Texto: Andrés Bacigalupo
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California para enófilos: el “wine train”
Publicado en Junio 9, 2009
La región de Napa Valley es una de las principales áreas vitivinícolas de California y probablemente aquella que mayor partido le sacó al turismo enológico.

Opulenta, multicultural y variada. California, un verdadero “país” dentro de otro, es un estado enorme que no se agota en las colinas de Hollywood, en el puente de San Francisco ni en el vértigo cosmopolita de Los Ángeles.
Cuna de la industria del vino en EE.UU, fue el misionero español Junípero Serra quién plantó el primer viñedo en la zona, allá por el siglo XVIII. Los años pasaron y a pesar de la ley seca y de los terremotos, los valles del vino californiano se recuperaron una y otra vez hasta consolidarse entre las mejores regiones vitivinícolas del planeta.
Napa Valley, a sólo una hora en auto desde San Francisco, es una de las áreas emblemáticas del estado. De las 20 bodegas que había en 1975 ha pasado a más de 300 en la actualidad. Grandes o pequeñas, selectas o masivas, lo cierto es que todas ellas se han beneficiado del buen nombre de la región.
Las principales uvas que se cultivan son Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Chardonnay y Pinoit Noir. Todas ellas pueden ser degustadas en varias bodegas boutique que han surgido en los últimos años o bien en el Wine Train, una de las atracciones más buscadas por los viajeros.
Este ferrocarril parte de San Francisco y recorre las ciudades de Napa y Santa Helena, entre otros puntos. Durante el trayecto, que dura aproximadamente siete horas, se pueden contemplar algunos de los paisajes más fascinantes en un zigzagueo por los viñedos de todo el valle. En Santa Helena, además, hay cerca de una decena de restaurantes recomendables, como Tra Vigne Restaurant y Meadowood Napa Valley.
Elogiado por MSNBC.com como uno de los diez mejores viajes en tren del mundo, el Wine Train es otra de las experiencias que proponemos descubrir desde MV Blog, fieles en nuestra misión de descubrir placeres por todas las latitudes.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Argentina: Valle de Uco - Australia: Shoalhaven Coast
Un valle, muchas uvas
Publicado en Mayo 12, 2009
De todas las regiones vitivinícolas de Mendoza, el Valle de Uco posee la singularidad de un clima apto para distintas cepas. Cerca de 8 mil viñedos dan color y sabor a un paisaje estupendo que produce vinos de alta gama.

El éxito de los vinos argentinos en el mundo, incluso en un mercado relativamente exigente como el europeo, ha puesto al Valle de Uco (provincia de Mendoza) en la mirada de muchos extranjeros. Sobre todo, luego de que la prestigiosa publicación inglesa Decanter elogió al Domaine Jean Bousquet Malbec Reserva 2007, un tinto originario de esta región mendocina.
El enólogo de esta revista británica destacó los tres varietales que conforman el vino (Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon) y sus apreciables notas de “cereza y coco” en la nariz, así como su presencia de madera.

Ciertamente, el Valle de Uco viene consolidándose como una región productora de vinos Premium y su secreto, aseguran los expertos, se halla en la exitosa combinación de factores ambientales, capaces de potenciar las cualidades de la vid y aún de permitir el cultivo de algunas cepas poco comunes en el resto de la provincia, como la Pinoit Noir.
Ubicado a 100 kilómetros de la ciudad de Mendoza, el Valle de Uco tiene una altitud que oscila entre los 900 y los 1200 metros sobre el nivel del mar. Sus principales ciudades son San Carlos, Tunuyán y Tupungato.

“Secretos” de la naturaleza
Los ríos y arroyos del Valle de Uco contienen un agua más pura (en el sentido de que contiene menos sales) que en otras regiones y las temperaturas que propicia la altura inciden en la mejor calidad de las uvas. Éstos son algunos de los secretos que la naturaleza le ha regalado a esta magnífica región mendocina.
Claro que la “obra” de la naturaleza es mucho más evidente en los encantadores paisajes del valle, con su mágico contraste de colores entre la nieve de la alta montaña y el intenso verde de las vides, que se reparten entre unos 8 mil viñedos.
Todo esto ha repercutido en una amplia oferta de cepas. Con distinta proporción, el Valle de Uco produce Malbec, Semillón, Merlot, Pinoit Noir, Chardonnay y Syrah (o Shiraz).
Quienes busquen un destino para disfrutar con todos los sentidos, no tendrán que pensarlo dos veces.
Texto: Andrés Bacigalupo
Más: Bodegas en el Valle de Uco - Vinos de la Patagonia - Vinos de Cafayate
Mar, vino y montaña: otro paisaje australiano
Publicado en Marzo 10, 2009
La costa de Shoalhaven, a sólo 2 horas de Sydney, se ha convertido en una región muy rica en viñedos. Asesorada por la enóloga Michelle Crockett, Crooked River es una de las bodegas “estrella” de la zona.

Cabernet Sauvignon, Chambourcin, Chardonnay, Arneis, Albariño, Zinfandel, Riesling, Sangiovese, Sauvignon Blanc, Semillón y Verdelho. Aunque Australia viene ganando fama por su uva “Shiraz” (o syrah), algunas bodegas se jactan de brindar un sólido abanico de cepas. Ese es el caso de Crooked River que, bajo las riendas de la enóloga Michelle Crockett, ha sido reconocida internacionalmente.
Pero acaso lo que convierte a Crooked River en un punto de innegable atracción es que su granja centenaria, ubicada a sólo 3 kilómetros del mar, ofrece un paisaje maravilloso -con suaves ondulaciones montañosas incluidas- y la infraestructura necesaria para sostener una cuota del creciente turismo enológico australiano.

Concluida en 2001, la finca de Crooked River tiene una capacidad de 280.000 litros de fermentación de acero inoxidable y depósitos de almacenamiento y 70.000 litros de barricas de roble. Bajo el manejo de Crockett (una verdadera excepción en un ámbito dominado por el sexo masculino) la bodega enfatizó su carácter artesanal. Por ello, las uvas son recogidas a manos y su jugo se extrae mediante la presión de un suave colchón de aire sobre el fruto. Así, se logran vinos suaves y de óptima calidad, aseguran sus propietarios.
Los viajeros amantes del buen vino pueden visitar la bodega, rodearse de paisajes imperdibles y conocer ciudades como Gerringong o Nowra. En la primera, dónde se encuentra esta bodega, también hay un restaurante para acompañar con platos exquisitos los vinos de Crooked River, todos elaborados a partir de uva de la misma finca. La especialidad es el Chardonnay.

Michelle Crockett, que ya lleva más de 10 años en la industria del vino, también asesora a 18 bodegas de las tierras altas y bajas de Nueva Gales del Sur. Pero elegimos Crooked River porque la singularidad de su paisaje, su proximidad al mar y su distancia de Sydney, (la principal ciudad del país) la convierten en una opción más que interesante.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Mapa de vinos de Australia
Chateau Mouton Rothschild, o cuando el vino también es arte
Publicado en Febrero 15, 2009
Al frente de una de las bodegas más selectas del mundo, la baronesa Philippine de Rothschild mantuvo intacta la tradición familiar y cada año un reconocido artista diseña las etiquetas de las botellas.

Una vez más volvemos a Burdeos y sus alrededores, cuna de las bodegas más prolíficas de Francia y el mundo y el lugar dónde la cultura enológica entrecruzó puentes con las más diversas expresiones del hombre.
En este caso, el celebrado vino en cuestión es el Chateau Mouton Rothschild, incluido desde 1973 en la categoría “prémier cru”. Se trata de un tinto con crianza de entre 18 y 22 meses en barricas de roble francés que además reúne en armonioso equilibrio las típicas variedades de uvas de la zona: Cabernet Sauvignon (77 por ciento), Cabernet Franc (12 por ciento) , Merlot (9 por ciento) y Petit Verdot (2 por ciento).
Pero hoy no hablaremos tanto de varietales como de arte. Puesto que desde el triunfo francés en la Segunda Guerra Mundial, el barón de Rothschild instauró para su bodega una tradición muy particular: cada año, la etiqueta de los vinos fue creada por artistas de gran renombre.

El resultado no pudo ser mejor. Primero, porque fueron muy pocos los que dijeron “no”. Pero sobre todo, porque la lista de nombres incluyó a pintores y escultores como Salvador Dalí, Francis Bacon, Georges Mathieu, Marc Chagall, Pablo Picasso, Joan Miró (imagen de arriba), Georges Braque, Rufino Tamayo (imagen de abajo), Andy Warhol y Paul Delvaux, por citar sólo algunos.

Texto: Andrés Bacigalupo
Más:
Burdeos en MV : Tierra de origen de la Carmenere
Además: Comentarios sobre el Chateau Mouton Rothschild 2001
Escondida por un siglo
Publicado en Noviembre 28, 2008
Hasta su redescubrimiento en 1994, la Carmenere (una variedad de uva originaria de Burdeos, Francia) permaneció “oficialmente extinguida”. Pero su reaparición le dio a Chile una renovada identidad en el mapa mundial del vino.
Cuando Jean Michel Boursiquot descubrió en 1994 que algunas parras de Merlot chilenas tardaban más de lo normal en madurar, la palabra ampelografía (que designa el estudio de la vid y sus variedades) volvió a la mente de los enólogos y su regreso fue recibido con aplausos. El francés Boursiquot, ampelógrafo de profesión, acababa de descubrir que aquel Merlot no era Merlot y que sus uvas misteriosas pertenecían en realidad a la Bordeaux Carménère, una cepa que se creía extinguida en el siglo XIX.
La Francia de 1860 había visto “morir” a la Carménère a manos de una plaga de filoxeras, un insecto que se alimenta de la savia de la planta y daña por completo la raíz y las hojas. Su inesperada segunda vida tendría lugar más de un siglo después a miles de kilómetros.
El mundo del vino chileno capitalizó rápidamente el hallazgo. La Carménère se identificó debidamente y aumentaron las hectáreas exclusivas para su cultivo, que ahora se ubica tercero detrás del Cabernet Sauvignon y el Merlot. En poco más de cinco años, ya había 30 vinos etiquetados oficialmente como “Carménère” y, tal como dice el especialista Patricio Tapia, muy pronto los chilenos encontraron su identidad en las copas. Si Argentina tiene el Malbec y Australia la Syrah (o Shiraz), por qué ellos iban a privarse de izar su propia bandera en el atlas mundial de los vinos.
Rojo profundo y joven
Una de las características más importantes de los vinos elaborados en base a Carménère es su juventud. Si la uva se deja madurar más de lo indicado, sus notas vegetales rápidamente pueden opacar las frutas rojas y especias. Debe consumirse “joven”: algunos expertos no recomiendan guardarlo más allá de los seis años. A la vista, un rojo violáceo y llamativo es la primera impresión de los Carménère.
El mundo los premia
En el Concurso Mundial de Bruselas (Bélgica) de este año, los vinos chilenos salieron muy favorecidos. El país obtuvo 10 medallas Gran Oro (apenas una menos que Francia), seis de las cuáles correspondieron a varietales Carménère.






















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