Gastronomía y arte: Poh Ling Yeow
Publicado en Agosto 5, 2009
Devenida en auténtica estrella mediática en Australia, la artista de origen malayo Poh Ling Yeow posó desnuda para el célebre pintor David Bromley.

Una historia singular envuelve a la multifacética Poh Ling Yeow. Nacida en Kuala Lumpur (Malasia) en 1973, tenía apenas 9 años cuando se trasladó con su familia a Australia y es muy probable que no se imaginara lo que el futuro le tenía preparado.
Aunque pintora y actriz, su creciente fama se la debe al programa televisivo MasterChef Australia, un reality show que busca nuevos nombres para la alta cocina y que este año decidió probar suerte convocando a figuras provenientes de otros rubros.

A fuerza de su simpatía, y con la espontaneidad inevitable de una novata de la gastronomía, Ling Yeow se ganó al público. Primero fue eliminada por equivocarse en los ingredientes de la sopa minestrone, pero los entretelones del concurso la volvieron a poner en pantalla, hasta que se consagró como finalista y quedó en un honorable segundo puesto.

Yeow & David Bromley
La TV ha sido la excusa de muchos para conocer más en detalle vida y obra de esta singular mujer malaya. Además de reflotar su propio currículum artístico, Poh Ling Yeow fue elegida por el artista e ilustrador David Bromley para posar desnuda.
Bromley, inglés pero radicado en Melbourne, es conocido en Australia gracias a su serie de colecciones sobre niños cuyo estilo retrotrae a las décadas del ´50 y ´60 y que han sido etiquetadas como “nostalgia pop“.

La otra gran línea de trabajo que se le reconoce a Bromley son sus retratos de mujeres desnudas, generalmente captadas en poses seductoras o intrigantes. Una colección en la que Ling Yeow parece haber encajado a la perfección.
Bromley expone desde 1989, y además de las principales ciudades australianas, su obra pudo verse en Massachussets (EE.UU), Japón, Canadá, Sudáfrica y Londres.
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El arte y lo natural, según Jules Ober
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Reconocida en su paso por medios como Vogue, Elle y L´Express, la fotógrafa australiana propone ahora nuevas miradas sobre los paisajes de la naturaleza.

Tiene un sólido currículum como fotógrafa de modas. Pero Jules Ober (Sydney, Australia, 1962) ha reenfocado su trabajo en una dirección impensada, experimentando con la fotografía digital y sobre todo, proponiendo nuevas miradas.
Desde 2005, Ober trabaja en la fotografía abstracta combinando los paisajes de la naturaleza con la arquitectura y se identifica plenamente con el medio digital, del cuál ha sabido maximizar los mejores recursos.
Inspirada en los principios de la arquitectura orgánica, Ober ha explorado la posibilidad de que los otros “eduquen” su mirada y puedan salirse de los cánones tradicionales de observación. Tal como ella misma dice desde su web, se trata de olvidar la composición fotográfica tradicional, anclada en un punto fijo, y sustituirla por un recorrido más azaroso; “vagar a través de una imagen puede resultar en vueltas inesperadas”.

Es una invitación más que interesante. “Elijo detalles, texturas, colores, formas y luces y los pinto juntos para formar un nuevo paisaje“, sugiere Ober, que ha trabajado para algunos de los mejores hoteles de lujo de Australia. En el Lizard Island, por ejemplo, fue la encargada de decorar 35 habitaciones con fotos del entorno natural del resort.
Versátil y sin miedo a las experiencias inéditas, Jules Ober ha dejado la huella de su arte en proyectos tan disímiles como la campaña Les Eaux para Kenzo Parfums (2004) y la exposición “Coral Sea Calling” en el Museo Acuario de Port Douglas (North Queensland, Australia).

Fotos: Visual Art Networks
Texto: Andrés Bacigalupo
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Vinos y festivales, al sur de Australia
Publicado en Julio 1, 2009
Miles de viajeros arriban todos los años a Adelaida para descubrir una ciudad llena de festivales y degustar los selectos vinos del Barossa Valley.

Australia sigue dando pasos firmes en la producción de vinos y ya piensa en el 2025 como el año que termine de consolidar su liderazgo en el sector. Pocos pueden arriesgar si ese objetivo se cumplirá pero lo cierto es que cada una de sus “wine regions” se esmera en sobresalir.
Con epicentro en Adelaida, la región del valle Barossa ofrece algunas de las más afamadas bodegas del país, entre ellas Penfolds, a la cuál nos referíamos hace meses en este espacio.

En Barossa, pequeña región de sólo 20 mil habitantes, algunos viñedos datan de 1840. Hoy posee más de 70 bodegas y la mayoría de ellas se especializa en Shiraz y Cabernet Sauvignon. Pese a la preeminencia de Penfolds, otras bodegas notorias como Peter Lehmann, Kaesler o Torbreck también se han abierto a los visitantes, que pueden degustar gratuitamente algunos de los vinos más selectos.

No sólo vinos
Fuera del innegable atractivo que ejerce el turismo enológico de sus regiones cercanas, Adelaida es un destino más que interesante. Más de un millón de personas viven en esta ciudad costera, que primero fue diseñada en un plano y luego creció de manera prolija.
Una serie de eventos han ubicado a esta metrópoli en la agenda de los amantes de la cultura. Desde 1960, se organiza el Adelaide Festival of Arts y desde 1997, el FEAST, uno de los acontecimientos emblemáticos para la comunidad gay de Oceanía y el Pacífico. Son veinte intensos días de cine, literatura y espectáculos de cabaret que atraen a miles de viajeros.
La oferta, extensísima, incluye además al Adelaide Christmas Pageant, una multitudinaria celebración de la Navidad, la más grande del mundo en su tipo, que ha llegado a congregar hasta medio millón de personas.
Megaeventos y exquisitos vinos, una combinación inteligente que sin duda no quisimos dejar de recomendar desde MV Blog.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Mar, vino y montaña: otro paisaje australiano
Publicado en Marzo 10, 2009
La costa de Shoalhaven, a sólo 2 horas de Sydney, se ha convertido en una región muy rica en viñedos. Asesorada por la enóloga Michelle Crockett, Crooked River es una de las bodegas “estrella” de la zona.

Cabernet Sauvignon, Chambourcin, Chardonnay, Arneis, Albariño, Zinfandel, Riesling, Sangiovese, Sauvignon Blanc, Semillón y Verdelho. Aunque Australia viene ganando fama por su uva “Shiraz” (o syrah), algunas bodegas se jactan de brindar un sólido abanico de cepas. Ese es el caso de Crooked River que, bajo las riendas de la enóloga Michelle Crockett, ha sido reconocida internacionalmente.
Pero acaso lo que convierte a Crooked River en un punto de innegable atracción es que su granja centenaria, ubicada a sólo 3 kilómetros del mar, ofrece un paisaje maravilloso -con suaves ondulaciones montañosas incluidas- y la infraestructura necesaria para sostener una cuota del creciente turismo enológico australiano.

Concluida en 2001, la finca de Crooked River tiene una capacidad de 280.000 litros de fermentación de acero inoxidable y depósitos de almacenamiento y 70.000 litros de barricas de roble. Bajo el manejo de Crockett (una verdadera excepción en un ámbito dominado por el sexo masculino) la bodega enfatizó su carácter artesanal. Por ello, las uvas son recogidas a manos y su jugo se extrae mediante la presión de un suave colchón de aire sobre el fruto. Así, se logran vinos suaves y de óptima calidad, aseguran sus propietarios.
Los viajeros amantes del buen vino pueden visitar la bodega, rodearse de paisajes imperdibles y conocer ciudades como Gerringong o Nowra. En la primera, dónde se encuentra esta bodega, también hay un restaurante para acompañar con platos exquisitos los vinos de Crooked River, todos elaborados a partir de uva de la misma finca. La especialidad es el Chardonnay.

Michelle Crockett, que ya lleva más de 10 años en la industria del vino, también asesora a 18 bodegas de las tierras altas y bajas de Nueva Gales del Sur. Pero elegimos Crooked River porque la singularidad de su paisaje, su proximidad al mar y su distancia de Sydney, (la principal ciudad del país) la convierten en una opción más que interesante.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Publicado en Noviembre 3, 2008
La bodega australiana Penfolds se convirtió en sinónimo de su país y de la uva shiraz. Y aunque Adelaida está a 15 mil kilómetros de Europa, los coleccionistas más fanáticos no dudan en viajar.
En el atlas mundial de los mejores vinos, Australia ya puede figurar resaltada en un color intenso que denote su trascendencia cada vez mayor. Y la principal responsable del éxito es la bodega Penfolds, autora de algunos de los vinos más celebrados por los expertos.
En marzo de este año, el diario inglés The Guardian la ubicó en el puesto número 5 entre las mejores bodegas del planeta para visitar (detrás de las francesas Chateau Mouton Rothschild y Musee du vin, de la californiana Robert Mondavi y la alemana Weingut Juliuspital). Una de las razones cae por su propio peso: es el lugar de origen del vino más famoso de Australia (el Grange, creado en 1845).
Se trata de un vino elaborado mayormente con la uva Shiraz (de la cuál hablábamos en MV hace unas semanas) y un pequeño porcentaje de Cabernet Sauvignon. Todos los años Penfolds pone a la venta una añada criada durante cinco años y desata la pasión de coleccionistas y de simples amantes del buen vino. Se ha llegado a agolpar gente frente a la bodega de Adelaida (porque las cantidades son limitadas) y muy pocos se fijan en el detalle de pagar hasta 20 veces más de lo que cuesta un vino de rango medio en cualquier restaurante australiano. Las cien mil botellas del Grange que salió a la venta en mayo de este año se evaporaron en un solo día.
Muy atrás en la historia quedó la anécdota sobre los orígenes de la bodega en el siglo XIX cuando el doctor Penfolds inició su proyecto con la modesta finalidad de producir un vino dulce con efectos medicinales para curar la anemia.

El otro mérito internacional de Penfolds, imposible obviarlo, es el Bin707, un Cavernet Sauvignon que ha sido definido como “elegante, delicado y expresivo” y que para algunos expertos constituye el mejor ejemplo para degustar la auténtica uva Shiraz en todo su esplendor.
Si tiene pensado viajar a Australia y lo hace cerca de mayo, puede ser uno de los privilegiados en degustar la próxima añada de Grange. O, por qué no, elegir entre los más de 20 selectos con los que cada año Penfolds deslumbra al mercado.
Texto : Andrés Bacigalupo
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Shiraz, la uva de los “nuevos mundos”
Publicado en Octubre 11, 2008
Envuelta primero en un origen misterioso, la uva shiraz (o syrah) renovó calidad y fama en tierras lejanas a Europa. Australia, Sudáfrica y América la hicieron propia. Y todos celebramos sus inconfundibles aromas frutales.
A la hora de enumerar las virtudes y texturas de un Shiraz (o Syrah), los expertos suelen mencionar una lista un tanto extraña (o ecléctica) de aromas. Junto a su tradicional dejo de frutos del bosque (grosellas, ciruelas, arándanos), los sommellier hablan de tapenade (pasta porvenzal a base de aceitunas), panceta, tonos ahumados y hasta notas de chocolate y café.
La regla, sin embargo, es que los syrah jóvenes sean más bien frutales y hay cierto consenso entre los enólogos en que su aroma predominante sea a violetas.
Aunque se creía originaria de la antigua Persia (Irán) y otras teorías atribuían su procedencia al valle francés del Ródano, la uva shiraz o syrah* certificó una identidad algo más ambigua cuando una técnica de ADN ideada por la Universidad de California derribó las dudas. La uva no procede del mundo árabe ni de Francia sino que es un cruce accidental ocurrido naturalmente entre dos variedades menores de los Alpes: la mondeuse blanche y la dureza.
Así, la ciencia le quitó a la uva su pasado de leyenda. Pero el tiempo y las vicisitudes de los hombres corrieron a su favor. La expansión de los vinos syrah por el mundo enriqueció sus distintas variantes y convirtieron a lugares como California o Australia en nuevos paraísos de la especie.
El periodista especializado Harold Heckle (miembro del Circle of Wine Writers de Reino Unido) tiene pocas dudas al respecto. “La mejor manera de estudiar toda la variedad de esta uva es probar el abanico de vinos de Penfolds“, dice el experto. Y su mención a la más famosa bodega australiana incluye un particular elogio para el Kalimna Bin 28.
¿Cómo es que el gigante de Oceanía se convirtió en un insospechado y prolífico productor de vinos y en virtual sinónimo de la uva shiraz? Aquí, la historia y la leyenda se entrecruzan otra vez. Pero parece probable que la naciente aristocracia australiana del siglo XVIII se decidió por iniciar sus propios viñedos cuando las dificultades de la importación comenzaron a revelar un gusto amargo en la copa. Sucede que por aquellos tiempos, un barco proveniente de Europa demoraba meses y las peripecias de la travesía terminaban por arruinar los vinos.
La syrah y sus característicos tonos frutales conocieron otros “nuevos mundos”. En EE.UU, su cultivo se difundió especialmente en California. La cepa también se ha adaptado perfectamente a todo el hemisferio sur, desde Sudáfrica a Chile. Y en la Argentina, el clima óptimo para su cultivo -que requiere una atenta manipulación de los sarmientos, entre otros cuidados- es el Valle de Tulum, en la provincia de San Juan.

Vino de “nuevos mundos”, de color oscuro y con aroma a grosella, el Syrah es un acompañante ideal de quesos duros, carnes rojas suaves y pastas. Un vino amable y sabroso cuyas inconfundibles notas de frutas rojas armonizan con momentos de ocio e informalidad.






















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