Amft, innovación alemana en la moda
Publicado en Julio 17, 2010
Dejó la pasarela e incursionó en el diseño de modas, diferenciándose rápidamente de la competencia. Además de cultivar un estilo propio, Torsten Amft no desestima los avances tecnológicos.

Vive y trabaja en Berlín pero desde hace unos cuántos años su prestigio como diseñador traspasó las fronteras alemanas. Torsten Amft (39) fue durante los ´90 modelo de marcas globales como Ritts y Versace. En 2000, sin embargo, el premio Lexton a sus creaciones lo consolidó definitivamente en el rubro creativo.
Amft diseña tanto para hombres como para mujeres y su estilo ha sido definido como “elitismo futurista”. Elige el negro en combinaciones sobrias y, en cuanto a materiales, recurre al terciopelo con relativa regularidad.
A nivel comercial, este diseñador alemán se ancló primero en la alta costura pero con su línea AMFT Fashion desembarcó más tarde en colecciones prêt-à-porter.

Una de las creaciones de Amft en la Semana de la Moda de Berlín.
La moda “solar”
Apasionado investigador de las nuevas relaciones entre tecnología y moda, Amft fue uno de los pioneros en trabajar con células solares en la ropa. Dos años atrás, Torsten sorprendió en Berlín con los diseños de ropa de playa pensados para obtener y potenciar la energía del sol mientras se los usa.

Texto: Andrés Bacigalupo
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Elie Saab y el boom de los diseñadores libaneses
Publicado en Marzo 29, 2010
Consagrado en 2002 tras vestir a Halle Berry en los Oscar, Elie Saab es la cara más simbólica de una nueva tendencia: modistos de origen libanés que triunfan en Europa y EE.UU.

De la entrega de los Premios Oscar en 2002, muchos espectadores recuerdan el momento de emoción que embargó a Halle Berry tras ser premiada como mejor actriz por Monster´s Ball. Curiosamente, en el mundo de la moda ese mismo instante significó un reconocimiento paralelo a Elie Saab, el diseñador del vestido que lucía Berry.
Saab, libanés pero afincado en Europa desde los ´90, conquistaba a Hollywood con aquella primera buena impresión. Actualmente, ya tiene varias clientas reconocidas, desde la carismática reina de Jordania hasta Catherine Zeta-Jones y Salma Hayek.

Aplaudido en la semana de la Alta Moda de Roma, en 1997, Saab fue haciéndose un nombre entre los grandes diseñadores gracias a un logrado estilo pensado para mujeres elegantes y muy femeninas. Recurre a colores vivos, busca la sofisticación en todos los detalles y es, al mismo tiempo, lo suficientemente audaz como para combinar elementos de las culturas occidental y oriental. Por cierto que ese espíritu osado también se pone a prueba a la hora de las telas; Saab se anima a mezclar encaje, satén, terciopelo y tafetán, por ejemplo.

Un vestido de Saiid Kobeisy.
Siguiendo sus pasos
Menos famosos que Saab, pero con talentos propios, los también libaneses Georges Chakra y Zuhair Murad se están dando a conocer entre las famosas. Chakra ya vistió a Beyoncé y Helen Mirren (actriz de The Queen) y Murad hizo lo propio con Eva Longoria (Desperate Housewives).
Por último, suena además el nombre de Saiid Kobeisy, un joven de 32 años que cautivó a los críticos de moda europeos con un estilo de lujo desbordante y mucho brillo. Desde 2005, el diseñador abrió su boutique en Verdún (Francia).
Texto: Andrés Bacigalupo
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Viktor y Rolf juegan con la tijera
Publicado en Marzo 1, 2010
El dúo de diseñadores holandeses ha vuelto a sorprender a las pasarelas haciendo uso del “cropped” y apostando por formas tan caprichosas como creativas.
Viktor Horsting y Rolf Snoeren coincidieron en la Academia de Arte y Diseño de Arhnhem (Países Bajos) a fines de los 80. Ese encuentro no quedó en un anecdotario de universitarios. Muy al contrario, fue el germen de un proyecto creativo y empresarial que dura hasta nuestros días y que no deja indiferente al mundo de la moda.
Asociados en 1993, Viktor y Rolf “entraron” cinco años después al métier de la alta costura. Más tarde, su asociación con marcas de alto nivel como Samsonite y Swarovski los colocó en un lugar de privilegio y varias personalidades -entre ellas - no escaparon a la tentación de lucir sus prendas.


Este año, la apuesta de los holandeses ha sido tan divertida como desconcertante. Viktor y Rolf entraron de lleno en la tendencia del “cropped” y la tijera se ha convertido en el arma más preciosa. Después de “sacrificar” unos cuantos metros de tul, el resultado es una colección visualmente impactante.
Desde agujeros estrambóticos hasta grandes retazos “ausentes” en los lugares más impensados, la colección, que presentaron en la Semana de la Moda de París, dejó una sensación ambigua entre críticos y colegas. ¿Cuál es el momento en que la tijera “sabe” dónde detenerse y no cortar de más?, se preguntaban los más inquietos.

Sea cual fuere la respuesta, a esta altura pocos dudan del talento de Viktor y Rolf, auténticos artistas de la moda, tan capaces de diseñar un vestido con forma de manzana carcomida como de lanzar una línea de “pestañas de diseño” o vestir a 55 muñecas de porcelana.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Para el teatro y para la vida
Publicado en Junio 30, 2009
Pablo Ramírez es uno de los diseñadores argentinos más elogiados del momento. Arriba o abajo de las tablas, sus creaciones no pasan inadvertidas.

Reconociendo a los grandes hacedores de la moda mundial, semanas atrás compartíamos en MV Experiencias, los diseños y creaciones de Yohji Yamamoto, un auténtico rey del color negro y de la sobriedad de los tonos oscuros en general.
Si alguien se parece a Yamamoto en Argentina, ese es Pablo Ramírez, uno de los jóvenes diseñadores más exitosos del país. Ramírez, también conocido por su afición a los “no colores” negro y blanco como el genio japonés, viene escribiendo una carrera profesional muy sólida. Los diseños de vestuarios para varias piezas teatrales le han ganado la admiración internacional.

La inventiva de Ramírez, se vio por ejemplo en ocasión de Incrustations (Marilú Marini y Jorge Luz), Ella en mi cabeza (dirigida por Oscar Martínez) y en la presentación del ballet Pampas (en el Teatro San Martín, en 2003), entre otros espectáculos.
Fuera del país, Madrid puso sus ojos en él dos veces. La última de ellas fue en el cierre de LAF (Latin American Fashion) del año pasado. Batarazas en seda natural, foulards en pied de poule y camisas para galas gauchas en blanco centraron las miradas de los asistentes, entre ellos Pedro Almodóvar, Elena Benaroch y Bimba Bosé.

Dueño de un estilo tan austero como contundente, Ramírez ha dicho que una de las mujeres argentinas que mejor encaja en su filosofía es la actriz Celeste Cid. “Tiene la mezcla justa de inocencia y malicia, de misterio y fobia“.
Texto: Andrés Bacigalupo
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Gianfranco Ferré
Ferré, todo un símbolo
Publicado en Junio 13, 2009
La próxima semana se cumplirán dos años de la muerte de Gianfranco Ferré, el diseñador italiano cuya sofisticación renovó antes que nadie a la moda mundial.
Fue un de los más altos representantes de la moda mundial. Tenía su propia firma cuando en 1989 decidió su incorporación a Christian Dior, marca para la que diseñaría algunas de sus prendas más extravagantes. La crítica lo hizo retomar el estilo Dior más clásico: mucho encaje y líneas ajustadas al cuerpo.
En 1996, su alejamiento de Dior le dio el lugar a John Galliano, otro de los íconos de la moda, del que ya hemos hablando en este blog.

Tras su muerte en 2007, la línea femenina de la compañía de Ferré quedó a cargo de Tommaso Aquilano y Roberto Rimondi. Aquí, compartimos algunos de los más celebrados diseños de Ferré pero en moda masculina, una línea dominada por la ropa ceñida, los colores degradados y la combinación de materiales como lana, denim y piel.

Texto: Andrés Bacigalupo
Más sobre Alta Moda en MV Blog: Yohji Yamamoto
Gracias a Dior
Publicado en Octubre 27, 2008
Después de dejar su inconfundible huella en Givenchy, John Galliano fue nombrado como director creativo de Christian Dior, la famosa marca de LVMH, que creció notablemente desde su llegada.
La rivalidad anglo-francesa es, a estas alturas, poco menos que una nostalgia de otras épocas. Pasaron los siglos y el mundo cambió. Sin embargo, todavía hay cierto orgullo parisino que se resiste a aceptar el talento inglés. Ni que hablar cuando nos referimos al mundo de la moda, del cuál Paris es indudablemente su capital.
He aquí la primera osadía del diseñador John Galliano. En 1995, se convirtió en el primer creativo de origen británico en dirigir una firma de moda francesa.
Aquel fue su desembarco en Givenchy, que puede calificarse de muchas maneras, pero no ciertamente de sobrio. En esta casa francesa, Galliano hizo apuestas arriesgadas -tanto en alta costura como en prêt-à-porter- y mereció el aplauso de Bernard Arnault, el presidente del holding de lujo LVMH (propietario de la firma), quién aceptó el estilo Galliano de inmediato y le devolvió la apuesta con otro desafío : en 1997 lo propuso como diseñador de la legendaria Christian Dior.
A once años de aquel arribo, Galliano sigue trabajando incansablemente con Dior (al ritmo de seis colecciones por año) y tiene el mérito de no dejar de sorprender. Eso sí, a veces su transgresión lo pone al borde de provocaciones controvertidas, como cuando lanzó su desfile de Torture Couture.
Creer en Dior
Nada preanuncia una ruptura entre Dior y Galliano, pese a que el mundo de la alta moda guarda siempre unas cuántas intrigas y especulaciones cuando de alianzas se trata. De momento, Galliano cree en Dior (y a la inversa) y las cosas van de maravillas. El creativo inglés, nacido en Gibraltar en 1960, festejó el año pasado su década al frente de la marca con un desfile de inspiración japonesa.
Acostumbrado a dar sorpresas, en esa ocasión Galliano fue más minimalista de lo habitual y desplegó su desfile en un escenario despojado (sin pasarela y con el selecto público ubicado en pequeños pasillos íntimos). Hizo volar miles de mariposas de papel sobre las pieles de los invitados y recreó un juego de espejos en homenaje indirecto pero eficaz a la escena final de La Dama de Shangai, la película de Orson Welles.
El evento estuvo siempre adornado por el origami, el ancestral arte japonés de plegado en papeles. Así, pudieron verse vestidos-quimono que formaban milagrosas figuras y bordados de flores, pájaros y ramas por doquier. El lino y las sedas no fueron las telas excluyentes aunque sí las que más se lucieron. El complemento final fue el maquillaje a lo “kabuki”, capaz de transformar las caras de las modelos en máscaras ultra delicadas.
Galliano, con inconfundible bigote estilo Clark Gable, reservó su estrellato en pos de sus creaciones y no lució extravagancias demasiado discordantes. Raro, en alguien que se ha caracterizado como cowboy o astronauta para romper con humor cualquier regla no escrita en el métier de la alta costura mundial.





















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