En la ciudad de la cerveza ahumada
Publicado en Mayo 23, 2011
El sabor singular de la cerveza de Bamberg, en el corazón de la Baviera alemana, se apoya en una tradición de siglos que se resiste a desaparecer.

Doscientos kilómetros al norte de Munich, en el corazón de Baviera, hay una ciudad que sorprende y gusta por dos razones bien diferentes: los peculiares sabores de su cerveza artesanal y la antigüedad de sus construcciones religiosas, que rozan los mil años.
Esta ciudad es Bamberg, pequeña urbe de unos 75 mil habitantes dónde todo parece destinado a custodiar y mantener tradiciones, en especial una: la elaboración de cerveza.
Pero la singularidad de la cerveza en Bamberg tiene nombre propio desde hace casi 500 años: “Schlenkerla”. El humo de las brasas de madera de haya ha sido históricamente el “culpable” de dotar a estar cerveza de un sabor muy particular e intenso. Ese procedimiento, que lógicamente ha sufrido cambios a través del paso del tiempo, comenzó en los monasterios dominicos de la zona.

La cerveza ahumada de Bamberg, profundamente negra y con espuma de color beige, atrae cada año a viajeros de toda Europa. Quizás sean los mismos que peregrinan a la emblemática ciudad checa de Pilsen. Sin embargo, sólo aquí podrán acompañar la cerveza con especialidades como las salchichas agrias o un abundante plato de spätzle.
Quienes quieran degustar esta mágica cerveza y de paso deambular por un pueblo que por momentos parece detenido en el tiempo, pueden viajar en tren desde Frankfurt (dos horas y media aproximadamente) o Munich (dos horas).
































