Gante, ciudad de torres y canales
Publicado en Enero 17, 2011
Atravesada por dos ríos y repleta de torres medievales, esta metrópoli belga se distingue por su fácil acceso y su vida cultural. Además, uno de los mejores restó del mundo, muy cerca.

En la confluencia de los ríos Lys y Escalda, se alza Gante, ciudad de frondoso pasado medieval que hoy constituye la capital de Flandes Oriental. Esta urbe belga de algo más de 200 mil habitantes sobresale por su arquitectura gótica, cuya omnipresencia le da a toda la ciudad un aura de magia. No menos pintorescos son los canales fluviales que agilizan la comunicación interurbana.
Gante es además, una ciudad realmente accesible para los viajeros que recorren las principales capitales de Europa Occidental. A través del tren de alta velocidad, se llega fácil y rápido desde Londres, Ámsterdam y París. También se conecta vía ferrocarril con Lille (Francia) y Rótterdam (Holanda).

El símbolo más popular de Gante son tres de sus torres más llamativas: la del campanario de San Bavón, la de la Iglesia de San Nicolás y la de Belfort. La primera fue construida en 942 y no deja de sorprender su magnífico estado considerando su milenaria historia.
Si de museos se trata, es recomendable darse una vuelta por el S.M.A.K (sigla de “Stedelijk Museum voor Actuele Kunst“). Inaugurado en 1999, este joven museo da cuenta del arte contemporáneo belga y holandés. Actualmente, hay un homenaje a Bernd Lohaus.

Alta cocina en Kruishoutem
La carta de uno de los mejores restaurantes del mundo puede ser el complemento perfecto de una visita a Gante. Hablamos del restó “Hof Van Cleve”, una excelencia en la alta cocina internacional que se encuentra en el pequeño poblado de Kruishoutem, 22 kilómetros al sur de Gante (y a 39 km de Brujas, otra interesantísima ciudad belga).
Al frente de Hof Van Cleve se encuentra el afamado chef Peter Goossens, a quién podemos adjudicarle el mérito de que su restó subiera varios escalones en el ranking de los mejores sitios del mundo para comer. Así, en 2009 se ubicaba en el puesto 26 entre los 50 mejores. El año pasado, ya estaba en el lugar 17.

Las razones de este creciente prestigio hay que buscarlas en una filosofía de imaginación y alto profesionalismo. Goossens cambia el menú con frecuencia no sólo para llevar a la mesa los ingredientes de estación más frescos sino también por su necesidad de explorar nuevas alternativas. Algunos de sus platos más logrados: vieiras (frías y calientes y siempre bien aderezadas con salsa de crustáceos), anguila ahumada, bocados de berenjena y curry (“sot l´y-laisse”) y lomo de cordero de los Pirineos acompañado de envidias caramelizadas y champiñones silvestres.
El aire medieval de Gante y los platos sofisticados de Goossens son dos experiencias que se combinan muy bien.































