Playas y gastronomía en Menorca
Publicado en Diciembre 20, 2010
La más pequeña de las Baleares asoma como un destino ideal para quienes buscan combinar la calidez de sus playas tranquilas y un abanico de opciones culinarias.

A sólo 34 kilómetros de Mallorca, nos encontramos con esta isla pequeña y fabulosa, con una larga lista de atractivos que incluyen no sólo sus playas anchas sino también iglesias medievales, destilerías tradicionales (como la que elabora el gin Xoriguer) y puertos de vida intensa.
Si comenzamos por “lo urbano”, imposible no referirse a Mahón (pronunciada por los nativos simplemente como “Mó”), capital insular y corazón de la vida económica. La ciudad fue fundada por cartagineses pero la huella de distintos pueblos (romanos, árabes, griegos y fenicios) quedó plasmada en su singular arquitectura. Ejemplos notables de ello; el Fornás de Torrelló (dónde hay un mosaico de estilo románico del siglo VI) y el Ayuntamiento, con fachada neoclásica y un impresionante reloj que llevó el británico Richard Kane en tiempos coloniales.
La ciudad tiene además notables lugares de esparcimiento; cafeterías y restaurantes de variado estilo. Así, cuasi-escondido en una calle popular de Mahón, hallamos al Ízaro, discreto restó de 7 mesas que ofrece entradas como habitas frescas con jamón y platos de mar clásicos e inmejorables como gambas al ajillo y pulpo. También son recomendables la cafetería Biósfera (ideal para desayunos) y MOM, especializado en cocina mediterránea, que sirve una exquisita lasagna de pescado.

A pesar de su diminuto tamaño (en comparación con Ibiza y Mallorca), Menorca posee muchas playas. La más grande (con 3 kilómetros de costa) y conocida es San Bou pero también tienen sus encantos Cala Binisafuller, Sant Tomás (elegida por quienes practican deportes naúticos), Cala Binibeca, Punta Prima y Cala en Porter.
Texto: Andrés Bacigalupo
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INELUDIBLE

Si de sabores típicos se trata, quienes desembarquen en la capital menorquina no deberían dejar de probar el Queso de Mahón. Fabricado según métodos tradicionales, lo distintivo de este queso con denominación de origen es que se elabora a partir de leche de vaca de la raza frisona. Tiene una textura fina, un sabor ligeramente ácido y posee reminiscencias aromáticas a mantequilla y frutos secos tostados.
































