El arte sensorial de Ernesto Neto
Publicado en Octubre 21, 2010
Por la acertada búsqueda de armonía y sensibilidad y una obra en la que predomina el empleo de las telas, el brasileño Ernesto Neto se ha ganado un lugar propio en la escena del arte mundial.

Que las esculturas de Ernesto Neto hayan sido llamadas “sensoriales” no parece un capricho ni un adjetivo vacío. Este artista brasileño busca explotar y explorar la sensibilidad y la armonía mediante formas fluctuantes que invitan no sólo al sentido de la vista, sino también al táctil y al olfativo. Por caso, una de sus últimas instalaciones consistió en esculturas de lycra colgantes conteniendo especies como jengibre, comino, clavo, pimienta y cúrcuma.

Nacido en Río de Janeiro en 1964, Neto ha trascendido las fronteras brasileñas con su obra siempre sugestiva. Aunque muy diferentes entre sí, sus proyectos siempre invitan a la interacción más intensa: sus esculturas se pueden sentir y tocar e incluso hasta caminar dentro de ellas.
Con lo que él ha dado en llamar “estalagtitas de tela”, la experiencia es siempre una invitación a borrar las barreras entre “el arte y la vida”. En sus propias palabras “el arte nos ayuda a interactuar con los demás, nos muestra el límite entendido no como un muro, sino como un lugar de sensaciones, de intercambio y continuidad“.

Dueño de una trayectoria sólida en la escena artística internacional, Neto ha expuesto en las Bienales de San Pablo (1988), Kwangju (1995), Sydney (1998), Liverpool (2000 y 2002) y Venecia (2001 y 2003). Ha participado, además, en varias muestras colectivas en museos significativos como los Guggenheim (de Nueva York y Bilbao), el Miasma de Helsinki y el Centro Pompidou de París.































