Richard Rogers, uno de los “padres” del Pompidou
Publicado en Agosto 21, 2010
Hace 33 años se inauguraba en Francia, el Centro Pompidou, edificio emblemático de una nueva corriente arquitectónica e impulso fundamental para la carrera futura de Richard Rogers.

En la segunda mitad de la década del ´60, los parisinos decían que el barrio de Les Halles, antaño motorizado por la vida económica y cultural de un mercado de abasto, estaba perdiendo todo su esplendor. Razones prácticas e inevitables, como el recrudecimiento del tráfico, habían convertido a un edificio de la época napoleónica poco menos que en un obstáculo.
Con este panorama, el presidente francés de entonces, Georges Pompidou (1969-1974) apostó a dinamizar la zona proponiendo, entre otras obras, la creación de un centro cultural moderno.
La idea del “Pompidou” ya estaba gestada. En 1970, la propuesta de los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers ganó el certamen organizado por el gobierno francés y, siete años más tarde, el magnífico museo ya era una realidad.

Una obra distintiva
El Pompidou fue, para las vidas profesionales de Piano y Rogers, una enorme puerta que se abrió y ya no se cerraría. El nombre de Rogers adquirió relevancia internacional y se involucró en proyectos eclécticos y novedosos en distintos países; desde los Edificios de la Terminal 4 en Barajas (Madrid) y el Tribunal de la Ciudad de Burdeos (Francia) hasta una reforma urbanística en Valladolid.

Para París, el Pompidou también tuvo felices consecuencias. Inaugurado en 1977 por el ex presidente Valéry Giscard d´Estaing, se transformó en un icono urbano y en uno de los museos más visitados, con cerca de seis millones de visitas por año.
Arquitectónicamente, marcó un antes y un después por su énfasis en la funcionalidad y por criterios de diseño espacial hasta entonces poco utilizados.































