Vírgenes Británicas, otro paraíso caribeño
Publicado en Junio 2, 2010
Playas enormes pero discretas. Arrecifes de coral, flamencos y leyendas de piratas. En las cuatro islas principales de este archipiélago con pasado colonial hay mucho por descubrir.

Dicen que Colón recaló en este archipiélago próximo a Puerto Rico (sólo 100 kilómetros de distancia) pero que sus huestes prefirieron ignorarlo. Más tarde, las islas fueron ocupadas por piratas británicos hasta que Londres, formalmente, decidió anexar las nuevas tierras a su corona.
Hoy, las huellas británicas están por todas partes: desde los autos con el volante a la izquierda hasta la arquitectura clásica de madera blanca reluciente. Los pequeños edificios gubernamentales de Road Town, pintoresca capital de apenas 10 mil habitantes, reflejan aquella herencia.
Road Town es también el único centro urbano del archipiélago y el sitio ideal desde donde partir en excursiones hacia los discretos paraísos naturales que guardan las demás islas.

Isla por isla
Afortunadamente, las bellezas naturales no están del todo escondidas en las Islas Vírgenes Británicas. Sin embargo, ciertos datos pueden ayudar a los viajeros a ahorrar tiempo y garantizarse horas de sol y playa en sitios estupendos.
De las cuarenta islas que conforman el país, sólo once están habitadas. Entre éstas, a su vez, hay cuatro que no pueden dejar de visitarse: Tórtola (dónde se encuentra Road Town), Anegada, Virgen Gorda y Jost Van Dyke.

Anegada se destaca por poseer uno de los mayores arrecifes de coral de todo el Caribe. Sobre la superficie, su naturaleza también sobresale: las bandadas de flamencos y otras aves coloridas no se ven alteradas por el ritmo pueblerino de sus escasos habitantes; una treintena de pescadores con sus respectivas familias. Se puede viajar en ferry todos los días desde Road Town (y también desde Saint Thomas, en las Islas Vírgenes Estadounidenses).
En Virgen Gorda, más extensa y poblada, los viajeros no sólo pueden hacer largas caminatas en anchas playas de fina arena blanca. La isla posee unos cuantos sitios para redescubrir el pasado de corsarios y colonizadores (las viejas minas de cobre de Cornisa) y resorts de primer nivel ideales para descansar (como el Little Dix Bax o el Bitter End Yacht Club).
Por último, la singularidad de Jost Van Dyke estriba en el encanto de su “Gran Bahía”, alrededor de la cuál se congregan veleros de todos los colores y tamaños. Los fanáticos del buceo también adoran esta isla. Sobre todo por el atractivo que ejercen las leyendas sobre tesoros escondidos y la profundidad de sus cuevas marítimas.

Todas estas razones a las Islas Vírgenes en un destino fascinante. Los amantes de los cruceros quizá adoren la capital y la isla principal. Y para quienes busquen rincones solitarios y menos contingentes a la vista, allí están las “otras” islas.
































Verónica Publicado en Junio 7, 2010
Realmente esas islas del Caribe deben ser un paraíso. Tratándose de islas yo les recomiendo a todos los que tangan la posibilidad de visitar España que no dejen de conocer Ibiza que es espectacular.