Denali Star, el mejor modo de conocer Alaska
Publicado en Mayo 24, 2010
Montes nevados y espesas arboledas se suceden continuamente en el trayecto que une Anchorage y Fairbanks. El viaje está considerado como una de las mejores experiencias para vivir a bordo de un tren.

La ciudad de Anchorage, la mayor del estado de Alaska, es moderna y a la vez discreta. Posee unos cuántos edificios altos en su downtown y más atracciones turísticas de lo que podría pensarse a primera vista. Con casi 300 mil habitantes, la urbe se jacta de poseer modernos museos y centros culturales. Algunos de los puntos recomendables en Anchorage son el Museo Imaginarium, con sus prometedoras experiencias de ciencia ideales para niños, y el Alaska Native Heritage Center. Este último centro, inaugurado en 1999, funciona como una auténtica ventana a la cultura de los pueblos originarios de Alaska. Se sorprenderá de la rica herencia artística que dejaron las innumerables tribus.

El descubrimiento de la naturaleza indómita de Alaska no puede hacerse en un museo. Aquí, indudablemente la mejor opción es abordar el Denali Star Train. Este ferrocarril une los 600 kilómetros que separan Anchorage de Fairbanks, modesta pero pintoresca ciudad ubicada a los pies del Parque Nacional de Denali.
El recorrido permite maravillarse con una sucesión de paisajes que parecen pintados: profundos cañones, picos nevados, bosques espesos y ríos de distinto caudal. Luego, a 185 kilómetros de Anchorage el tren se topa con el pintoresco pueblo de Talkeetna, minúsculo caserío en el que no viven más de un millar de personas.
El pueblo, sin embargo, tiene varios encantos. Es el primer sitio desde dónde se contempla con claridad el majestuoso Monte McKinley (punto más alto de Norteamérica) y es también un santuario privilegiado para observar aves pequeñas y no tanto.

La travesía continúa luego en Denali (desde dónde se puede acceder tanto al parque nacional como al parque estatal homónimos) y finaliza en Fairbanks. Allí se puede visitar, entre otros puntos El Dorado Gold Mine, antigua mina que evoca la fiebre de oro vivida por este estado. Esa “fiebre” arrastró a muchos aventureros a pisar esta tierra de inviernos intensos y bosques macizos.
Hoy, Alaska convence a los turistas de que posee otra clase de tesoros igualmente valiosos.
































fran siguenza Publicado en Septiembre 12, 2010
Me parece fascinante, espero poder visitar ese lugar muy pronto, somo una grupo de 30 personas, que nos interesaria pasarlo nice