Turín: puentes, palacios.. y chocolates
Publicado en Diciembre 16, 2009
Cuatro sugerencias para recorrer la capital piamontesa y no privarse de ningún placer: arte, historia, paisajes y delicatessen.

En otros artículos de MV Experiencias, ya hemos hablado sobre destinos turísticos italianos de primer nivel, desde la soleada Cerdeña hasta los picos nevados de los Alpes, próximos al límite con Austria.
Hoy pensamos en Turín (Torino), una ciudad con múltiples atracciones, en la que hemos elegido cuatro propuestas interesantes y variadas.
Puente de Umberto
Atravesar el Ponte Umberto, sobre el río Po, equivale a encontrar una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Construido a principios del siglo XX, el puente divide la zona de Crimea (barrio residencial que debe su nombre a la guerra de Crimen, dónde miles de italianos perdieron la vida en 1855) del Parque del Valentino, agradable antesala natural del palacio del mismo nombre.
En el puente, además, pueden verse cuatro impresionantes estatuas con representaciones alegóricas de la Piedad, el Valor, el Arte y la Industria.

Pasado de reyes
El Castello del Valentino (Viale Mattioli, 39) es una de las huellas más significativas del pasado aristocrático de Turín, ciudad emblema de la dinastía Saboya. Cuatro torres, un patio interior de mármol y detalles de estilo francés lo convierten en una referencia ineludible para los viajeros. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Mole Antonelliana
Lo que inicialmente se edificó pensando en una sinagoga, acabó convertido -tras el paso del tiempo y unas cuantas vicisitudes- en el símbolo arquitectónico de Turín. De hecho, aparece en el reverso de algunas monedas y es, por su altura (167 metros), uno de los edificios más altos de la ciudad. Actualmente, allí funciona el Museo Nacional del Cine.

Pase libre al placer
Nuestra última recomendación para Turín tiene poco que ver con la historia y la arquitectura. Es, simplemente, una invitación culinaria irresistible en la que se autodenomina la capital italiana del chocolate.
La tarjeta Chocopass, proporcionada por las oficinas turísticas de la ciudad, permite la degustación de exquisiteces dulces en varias de las bombonerías más célebres de la ciudad (incluida la Leone). Puede ser la acompañante ideal en los recorridos por las calles de Turín: diez tentaciones durante dos días por doce euros.































