Sol y relax en Cerdeña
Publicado en Marzo 18, 2009
Playas soñadas y la tranquilidad de una isla “antiestrés” que no tiene autopistas pero sí un hotel de diseño, La Coluccia, que se asoma a las aguas mansas del Mediterráneo.

El pasado de Cerdeña contiene los nombres de muchos de los pueblos que escribieron la historia de la humanidad en general y la de Europa en particular. Ubicada en un punto ineludible del Mediterráneo, los siglos han visto pasar a fenicios, romanos, cartagineses, árabes, españoles e italianos.
Todos estos pueblos surcaron sus costas con distinta suerte y fueron dejando una huella variable en esta hermosa y enorme isla que, aunque forma parte de Italia, no ha dejado de perder su propia identidad.
En su costa norte, una de las perlas de Cerdeña se llama Santa Teresa de Gallera. Se trata de un pueblo muy próximo a un paisaje soñado con playas de arena fina y aguas transparentes. Un entorno de tranquilidad y relax, ideal para quienes buscan la calma de un sol benigno y ningún tipo de recuerdo de la vida urbana.

Por ello, Cerdeña puede ser definida como una isla “antiestrés“, un refugio ideal para visitantes en busca de descanso. Las guías de viajes remarcan este punto. Una isla sin autopistas, con paisajes naturales encantadores y donde por increíble que parezca, es posible cruzarla de punta a punta en auto sin cruzarse con otro vehículo.
Un hotel de diseño en Santa Teresa

En nuestra búsqueda permanente de hoteles boutique por todas las latitudes, tenemos suerte también aquí y encontramos a La Coluccia, el hotel de diseño de la cadena TM, localizado en un aislado punto de la península del mismo nombre.
La Coluccia es un hotel de 45 habitaciones, clasificado como 4 estrellas y con una larga oferta de opciones pensadas para disfrutar del mágico escenario natural que lo rodea.
Además de acceso directo a la playa, se puede bucear, jugar al golf, navegar o recorrer los caminos de la zona en bicicleta. La infraestructura de La Coluccia es, además, lo suficientemente completa como para tentar a los más sedentarios a quedarse allí : tiene spa, centro de belleza propio, bares en el hotel y en la piscina y un restaurante propio con nutrido menú de alternativas.
Como les contamos a propósito de otros hoteles en Nueva Zelanda, Barbados o Tailandia, siempre las amenities de un hotel boutique potencian la calidad de la estadía del viajero. Es la misma filosofía que guía a Mansion Vitraux.































