Los guardianes de la hotelería chic
Publicado en Octubre 6, 2008
Mr y Mrs Smith: cuatro ojos expertos en busca de los mejores hoteles de lujo del planeta.
Suben y bajan de aviones. Cruzan océanos, recorren islas y hacen mucho check-in. Pero son algo más que turistas hiper-inquietos. El señor y la señora Smith (en ¿involuntaria? coincidencia con el nombre de la película del dúo Pitt-Jolie) son una especie de catadores de hoteles de lujo y a través de la web y la televisión (en Discovery Travel & Living) van dejando el sello de sus particulares recomendaciones.
Rigurosos sin ser pedantes y con agudo criterio de selección, los Smith (que ni se apellidan así ni son pareja en la vida real) ya han recorrido medio planeta y en esa travesía han hallado toda clase de hoteles boutique, pequeñas casonas dónde el diseño es la sustancia (y no un “plus”).
Suecia, Singapur, Belice, las islas Seychelles, Brasil, Grecia. Destinos consagrados y exóticos se mezclan en la agenda de los Smith, cuyo itinerario, además, ya ha tomado forma en guías y DVD para que los fanáticos puedan seguirle la huella a los trotamundos.
Todos los estilos
El valor de la mirada Smith sobre los hoteles es su eficaz manera de etiquetar a los hoteles y destacar sus must. Así, el hotel Three Sisters de Tallin (capital de Estonia) es definido como “olde-worlde” (que podría traducirse como rústico y antiguo, en su connotación más positiva), el Turtle Inn de Belice (América Central, entre México y Guatemala) como “shore-shack” chic y la estética del Londa de Limassol (Chipre) es calificada como “una vibrante y simpática sutileza”.
Pero los Smith tienen sus favoritos. Actualizado periódicamente, su ranking destaca las últimas perlas hoteleras encontradas. Al día de hoy, su top ten presenta cuatro pequeños hoteles brasileños (desde la selva amazónica hasta el corazón urbano de Río de Janeiro), tres británicos, dos canadienses y uno norteamericano. En la cúspide, la neoclásica Casa 32 (una antigua mansión carioca restaurada) despunta con su estilo sobrio y estridente a la vez.

Expertos en detalles -y con el complementario equilibrio de la mirada masculina y la femenina- los Smith prestan atención a todo. Eligen, incluso, su habitación preferida y sus ojos se posan hasta en lámparas, cuadros y almohadas. Una pasión minimalista que se agradece y que en Mansion Vitraux -tanto como en los otros hoteles de Rusticae – hemos adoptado como propia.

































