San Telmo, huellas de la historia
Publicado en Septiembre 9, 2008
Las invasiones inglesas, la fiebre amarilla y la inmigración europea. Tres páginas de la historia argentina que se escribieron en San Telmo.

Es uno de los barrios más pequeños de Buenos Aires (1,2 km2) pero sus calles coloniales encierran acaso la mayor densidad histórica de la ciudad. Desde el comienzo, la cercanía con el puerto enfrentó a San Telmo con acontecimientos de toda índole. Las invasiones inglesas, la inmigración y la epidemia de fiebre amarilla dejaron sus huellas en la zona y el devenir de los años terminó de dibujar su singular identidad.
En 1806, durante la primera invasión inglesa a Buenos Aires, la plaza de San Telmo se convirtió en un escenario estratégico del conflicto. La actual calle Defensa fue declarada como franja imparcial Por eso, a través de ella y su zona de influencia fue posible la circulación de gente sin armas y se permitió que los civiles se abastecieran de alimentos. Más tarde, durante el segundo intento británico de apoderarse del entonces Virreinato del Río de la Plata (1807), otra vez San Telmo fue un punto estratégico. Allí ocurrieron los históricos actos de resistencia de decenas de hombres y mujeres que utilizaron hasta cubas de agua y aceite caliente contra los invasores.

Casi 70 años más tarde, una nueva amenaza exterior desembarcaría en el barrio. Esta vez, sin embargo, no sería un ejército sino una cruel epidemia de fiebre amarilla. Contraída por esclavos portugueses llegados desde África y Brasil, la peste se expandió rápidamente por los barrios del sur de Buenos Aires, debido al intenso movimiento portuario de las zonas aledañas. Además de causar innumerables víctimas, la enfermedad motivó a las familias de nobles porteños a dejar San Telmo y radicarse en el norte de la ciudad. Su lugar sería ocupado luego por inmigrantes europeos recién llegados al país, especialmente españoles e italianos. El suceso cambió el perfil del barrio y vio nacer a los famosos conventillos, enormes casas que fueron pobladas por decenas de familias a la vez. El más conocido fue el “Conventillo de la Paloma”, cuya historia originó una famosa obra teatral de Alberto Vacarezza.
Aunque la oleada inmigrante hablaba más de un idioma, algunos historiadores destacan el mayoritario arribo de españoles al barrio, especialmente gallegos de Pontevedra y La Coruña. En los albores del siglo XX, estos extranjeros se encontrarán plenamente arraigados a la sociedad porteña. Pero ése es el comienzo de otra historia.































